martes, 26 de febrero de 2013

We All Together


Por Wikipedia

We All Together fue una banda de rock pop melódico peruano, formado en1971 en Lima. El grupo se inspiro en The Beatles y la carrera como solista de Paul McCartney, sin embargo algo que llama la atención es la similitud del timbre de voz del vocalista Carlos Guerrero con John Lennon. El grupo tuvo muchos seguidores y conciertos, gozando de mucha popularidad en la década de los 70s pese a que el gobierno ya había prohibido el rock en el Perú , paradojicamente en esta década sería donde se encontraran las mas grandes joyas del rock Latinoamericano.

Historia

Formado en 1971 en Lima, inicialmente estuvo integrada por Carlos Guerrero (voz), Saúl Cornejo (guitarra), Ernesto Samamé (bajo), Carlos Salom (órgano) y Manuel Cornejo (batería). El grupo nació sin nombre, en medio de las sesiones de grabación en el estudio MAG, propiedad del padre de Carlos Guerrero, la voz del conjunto. Todos los miembros con excepción de Carlos Guerrero venían del grupo Laghonia, Carlos participó con ellos en la grabación y haciendo coros del último trabajo de ellos: Etcétera.

Hicieron un disco prácticamente anónimo, cantado en inglés, que era la moda de la época. El álbum debut del entonces quinteto se llamó We All Together (1972). Incluyó versiones de "Carry on till tomorrow" y "Walk out in the rain", de la banda británica Badfinger; "Some people never know" y "Tomorrow", de Paul McCartney, además de seis temas propios.

La música de WAT –siglas de We All Together– se ubicó en las preferencias de las radioemisoras limeñas y vendió muchas copias ese año. Pese a cantar en inglés (como la mayoría de agrupaciones peruanas de entonces) y estando en pleno gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, fue declarado mejor conjunto nacional de pop rock por el INC, gracias a su canción "Hey revolution", cover del tema Revolution 1 de The Beatles.

Para el segundo álbum, hubo cambio de teclista y bajista , siendo reemplazado Carlos Salom por Felix Varvarande y Ernesto Samamé por Braulio Vivanco. El grupo seguía cantando en inglés, pero la novedad del disco era que todos los temas eran de autoría de la banda, haciendo más evidente su estilo y en donde destacaron canciones como "Ozzy" y "Persons and faces".

Hubo un tercer trabajo que salió en formato de Mini LP, en el cual se incluyó su primer tema en castellano, el cual de inmediato se convirtió en un éxito, más allá del momento, la canción se ha convertido en un hito, no solo del rock peruano, sino de la música peruana en general.

En 1974 la banda se separó.

En 1989, luego de 15 años, retomó actividades. Inicialmente la propuesta fue juntar a los cinco miembros de WAT, pero los hermanos Cornejo desistieron del proyecto, y regresó al ámbito como trío (Guerrero, Samamé y Varvarande), con el apoyo de músicos para la guitarra y la batería. A diferencia de la primera época, durante la que se dedicó exclusivamente a grabar y sólo realizó un concierto, desde ese año la banda llevó a cabo múltiples presentaciones en todo el país.

Registró el álbum "1990, La década", donde dejaban sonar una gran influencia del rock pop británico post-Beatle. Al álbum de retorno, le siguieron una serie de trabajos discográficos, donde los más relevantes fueron "Cincuenta/cincuenta" y "Quédate". La formación en esa época estaba integrada por Carlos Guerrero, Ernesto Samamé, Felix Varvarande, Carlos Pacheco y Chayo Saldarriaga. Evidenciando haber crecido en su propio estilo, más la ayuda de las presentaciones en vivo, pese a los cambios y a las tragedias, WAT se ha mantenido vigente.

Como todo grupo vanguardista, en sus búsquedas musicales, su estilo sufrió un cambio y en el disco “Pa' todo el mundo” (1994) exploró mambo, bolero, socca y soul latino, lo que no surtió el efecto esperado y aparte de la falta de convencimiento de ellos mismos, llevó al alejamiento de los seguidores del estilo clásico de WAT.

Luego de algunas recopilaciones y algunos trabajos tratando de retomar la onda melódica del grupo, se grabó "Aliteraciones" (1998), en el que hace música romántica con arreglos de cellos y violines, intentando volver a los orígenes de la banda.

Tras ello, el grupo se tomó otra pausa, pero no tan prolongada y volvió a unirse en 2001, con Guerrero y Samamé, del grupo original, junto a Carlos Pacheco, el guitarrista que los acompaña desde 1990. Félix Varvarande dejó WAT por motivos de salud.

En marzo del 2006, WAT sufre su mayor pérdida, cuando Ernesto Samamé, bajista original, gran arreglista y amigo, fallece víctima de cáncer, dejando un vacío inexplicable, pero una huella imborrable. Por esa etapa, Guerrero y Samamé, se encontraban trabajando algunos proyectos de WAT, para los años venideros. De todo aquello, quedan algunas canciones registradas en pistas y un par de videos editados póstumamente. En la versión actual de WAT, la vacante dejada por Ernesto ha sido ocupada por su hijo Eduardo.

WAT siempre ha tocado, a veces estuvieron todos, otras como trío o dúo e incluso tuvieron otras variantes, donde siempre estuvieron ellos. Ya sea como WAT, como YOU, como DUWETTO, como ANTOLOGIA A DUO, o cualquier otro nombre, fueron las mismas personas, el estilo y la onda que ha marcado toda la vida a WE ALL TOGETHER.

Al igual que otras bandas peruanas de su tiempo (no existía MTV), el trabajo del grupo no se conoció mucho fuera del país; pero como muchas otras bandas peruanas de esa época existen muchos compilatorios por disqueras extranjeras de Estados Unidos y Europa.

A mediados del 2007, después de treinta años, tres de sus miembros originales (Carlos Guerrero , Manuel Cornejo y Saúl Cornejo) volvieron a ingresar juntos a los estudios de grabación para la producción de un nuevo álbum, el cual les tomó casi un año para su realización. Tentativamente el título del álbum iba a ser "Back Together". Este material estaba pautado para salir al mercado a mediados de mayo del 2008, pero debido a diferentes motivos, se fue postergando.

Finalmente en julio de 2009 lanzan el disco bajo el título de Surprise, con el Sello Americano Independiente SoHo Records, donde vuelven a demostar su calidad y su vigencia, destacando el tema "Sara".

En enero de 2011 la banda cumple 40 años de formada y deciden hacer un concierto de despedida celebrando estos años haciendo musica y teniendo como invitados a las bandas nacionales Telegraph Avenue y al Grupo amigos.

Discografía

Singles
"Carry on til tomorrow" / "Walking in the rain" (MAG 1972)
"Some people never know" / "Tomorrow" (MAG 1972)
"Band on the run" / "Bluebird " (MAG 1973)
"Lo más grande que existe es el amor" / "Soy tímido" (MAG 1973)
"Together Forever" / "Nadie me Ama como Tú " (MAG 1973)
"Symbol queen" / "We live too fast" (MAG 1973)
"Ozzy" / "Silly roadman"(MAG 1973)
"It's us who say good bye" / "Beautiful people" (MAG 1973)

Álbumes de estudio
We All Together (1972)
We All Together Singles (1973)
We All Together 2 (1974)
Lo Más Grande de We All Together - Nuevas Versiones (1990)
Cincuenta Cincuenta (1991)
En Vivo (1992)
Quédate (1992)
We All Together 94 (1994)
25 Años (1996)
Alteraciones (1998)
Las Mejores Baladas (1999)
Aniversario (2001)
En Vivo En La Estacion de Barranco (2001) – Bootleg
El Dia Que Volvio La Musica (2003) – Bootleg en Vivo Auditorio Santa Ursula
Disco De Oro (2004)
Seguimos (2005)
Surprise(2009)

sábado, 9 de febrero de 2013

El Embajador y Yo - Jaime Delgado Aparicio


"Una perla, mejor aún, un diamante en bruto, es esta banda sonora compuesta por el músico peruano Jaime Delgado Aparicio. Resulta harto complicado, además de inútil, clasificar  ésta música. Es jazz y funk y bossa nova y pop y música para ascensores y surf music. En realidad es todo eso y unas cuantas cosas más. El pianista  y orquestador consigue que, cómodamente instalados en nuestro sillón favorito, viajemos por un montón de lugares, comunes y exóticos. La variedad de estilos es tremenda y la facilidad para pasar de uno a otro, verdaderamente pasmosa. Tan pronto nos parece estar escuchando a  la orquesta del más elegante Ellington como a Stan Getz, a John Barry como a Jobim, a Jimmy Smith como a Woody Herman, a Alex North como a Elmer Bernstein. Acompañado por unos músicos sensacionales, el limeño (a quién uno se imagina como el sujeto perfecto de los delicados versos de Chabuca Granda) transita sin solución de continuidad por cuantos géneros le viene en gana, con un talento realmente desbordante.

La génesis y vicisitudes de ésta extraña película - alentada e impulsada por el inolvidable e inefable Kiko Ledgard - se relatan por Rafael Hurtado de Mendoza con detalle en la contraportada del álbum, lo que hace innecesario cualquier añadido. Aquí lo que me interesa es resaltar la excepcional calidad de una música que contiene varios mundos en un microsurco.

La cara A, consiste en una minisinfonia de nueve temas, donde encontramos auténticas maravillas como "El embajador y yo", "Llegando a la capital", "Todo el mundo me persigue", "Isometria", "Surf del embajador" o esa "La Araña" que cuenta con la impagable intervención vocal de la sensual Patricia Aspillaga. Incluso asistimos, atónitos, a una marcha militar de ritmo imparable como "Marcha a Chincha". El swing desplegado es digno de la mejor escuela, la de los cuarenta y cincuenta de las big bands, combinado con los recursos y hallazgos expresivos de la mejor tradición de los compositores norteamericanos de soundtracks. Es inaudita la frescura y soltura de estos músicos. Un gozo.

Pero no acaba aquí el placer de su escucha. Porque en la cara B, además de finalizar la obra con los temas  "La Araña" (versión instrumental) y "Gran Final", insuperables en su concepción y desarrollo, se añaden cinco temas a cargo del Jaime Delgado Aparicio Trio, grabados en Lima en 1964.

Y esto merece un punto y aparte. Formado por Delgado Aparicio con el argentino Juan Ángel Russo al contrabajo y el sueco Kalle Englund a la batería, recuerda en su formidable interacción y simbiosis al mítico de Bill Evans con Scott Lafaro y Paul Motian, la piedra angular de todos los tríos del jazz moderno. Reconozco mi sorpresa por el espléndido sonido, digno de Rudy Van Gelder, y me descubro ante el desconocido ingeniero. Y bueno, que decir, que las notas del piano vuelan, libres y al mismo tiempo estrictas, en esa línea evansiana, de la que soy absoluto devoto, y que el cuero y los platillos de Enlund, suenan como si lo tuvieras a tu lado, y que las cuerdas de Russo, son devotas de Chambers y de la férrea lógica mingusiana. Y que los temas son deliciosos de principio a fin. Ahí van el "Sayonara Blues" de  Horace Silver, un soberbio "Blue Daniel" de Frank Rosolino", el clásico " Walkin',  "The Climate", y dejo para el final una de las versiones más transparentes y exactas que conozco de la inmortal "Les Feilleus Mortes" de Joseph Kosma.

Apenas cuarenta años vivió este sensacional músico. A la vista del resultado, único que conozco, lamentablemente (no cuento algunas grabaciones que circulan en Youtube, por su deficiente sonido),  una  verdadera tragedia. Me conjuro a intentar conseguir por tierra, mar y aire, todo lo que pueda de semejante talento. Y de momento y créanme, que es mucho, no dejen pasar la oportunidad de hacerse con una copia, o alguna más - es un excelente regalo -, preferentemente en vinilo de esta joya editada ¡cómo no! por el benemérito y modélico sello  Vampisoul".


Texto tomado de aquí

sábado, 19 de enero de 2013

El Troglodita del Rock

Acaba de aparecer el libro Días Felices, una publicación que recopila artículos de la revista Sótano Beat, con decenas de episodios sobre el rock y otros sonidos juveniles entre los años 57 y 83. De ese vasto recorrido rescatamos la historia del desaparecido Jean Paul “El Troglodita”, un rockero olvidado cuyo legado musical merece ser reconocido.

Por Raúl Mendoza

Fue el primer gran ‘performer’ del rock’n roll peruano. Mientras interpretaba sus temas, saltaba, se tiraba al piso, rompía micrófonos y fluorescentes, daba gritos. Alguna vez incluso destruyó la escenografía de un programa de TV al que lo habían invitado. Se llamaba Enrique Roberto Tellería Dávila, pero su nombre de famoso era Jean Paul “El Troglodita”. Fue una estrella en los años 60, vendió muchos discos y, aunque hizo música que a cualquier artista le hubiera valido el recuerdo imperecedero, la historia no lo ha reconocido como se merecía.
“Por su vasta producción de rock’n roll, nueva ola, adaptaciones y un disco tan contundente como Vudú, Enrique Roberto Tellería Dávila debería haber sido aclamado por el público del rock [...] en lugar de haber acabado en algún rincón olvidado de la nueva ola, como invitado de relleno en talk shows, en alguna nota en la prensa lumpen o en esos espectáculos monses en los que tenía que mendigar un poco de atención. Él, que fue un monstruo de los sesenta, un auténtico salvaje del rock’n roll”. Así lo perfila y define un artículo del libro Días Felices.
“El Troglo” –como lo llamaban los amigos y fans– empezó a cantar en 1961. Era uno de los tantos jóvenes que aparecieron bajo el influjo del rock’n roll llegado al Perú apenas un lustro antes con “Al compás del reloj” de Bill Halley y sus Cometas. Aunque participó en varios concursos de canto nuevaolero, lo suyo era el rock’n roll. Su oportunidad llegó cuando en una competencia el grupo Los Delfines del Callao se quedó sin vocalista. Era el momento que esperaba.
“Me dijeron que su cantante era el único que sabía cantar ‘What I Say’. Yo les dije: ¿La de Ray Charles? ‘Yo también la sé cantar, pero a mí lo que me gusta cantar es rock’n roll, yo soy rockero’. [...] El grupo era Los Delfines del Callao, por la noche canté con ellos ‘What I Say’ y gané. Le gané a Los Silverton’s, a Los Cricket’s. Ganamos un contrato para cantar en Show de Shows, lunes, miércoles y viernes, con 700 soles por programa”, le dijo en una entrevista a Diego García, editor del fanzine Sótano Beat, que el libro ha recogido.

Troglodita soy

Su nombre artístico nació cuando un buen día vio la película Europa de noche y ahí salía un tipo bajito con un mazo, cantando rock’n roll con un grupo de pelucones y destruía todo el escenario, se tiraba al suelo, les mordía las piernas a las mujeres. Ese pata lo dejó alucinado y de ahí copió su estilo transgresor y salvaje. Sus actuaciones se volvieron alocadas, desatadas, malditas. El periodista Guido Monteverde lo bautizó entonces como Jean Paul “El Troglodita”, y el personaje se completó con un terno de leopardo que usaba en todas sus presentaciones.
Eran las épocas de las “matinales” en los cines, de cantantes de nueva ola como Gustavo “Hit” Moreno o Pepe Miranda; y de grupos de jóvenes que hacían rock de garaje como Los Saicos, Los Shains, Los Silverton’s o Los Yorks. Él fue contemporáneo de ellos, pero además fue precursor de “la enfermedad”: así se llamaba a la histeria colectiva que desataban cantantes como él con sus performances sobre el escenario. Algo que después Los Yorks, “Los padres de la enfermedad”, con su vocalista Pablo Luna, convertirían en su sello.  
El primer disco de “El Troglodita” se llamó Tengo un Mustang e incluía temas propios y adaptaciones de grupos norteamericanos. Grabó con el sello Disperú y, según contó, entre los años 65 y 67 ganó discos de oro, micrófonos de oro y otros premios por cantidad de discos vendidos. Cantaba junto a Los Saicos o los Golden Boys en la Gruta Azurra, entre La Colmena y Tacna, y también en cines del centro de Lima como el Tauro o el Tacna.

Vudú, el legado

Era el fin de los años sesenta, una época de rock, amor libre y drogas. Él no fue ajeno a su tiempo. Una nota periodística de 1968 da cuenta de una intervención policial en una discoteca en Miraflores y la describe como un templo de “marihuaneros”. En la foto que acompaña el artículo aparece “El Troglodita” con su traje de tela de leopardo, detenido junto al dueño del local. Eran los primeros meses del gobierno militar en el Perú y acabó yéndose del país. Anduvo por México, Guatemala, Panamá y Ecuador. Regresó al Perú en 1970 y dos años después grabó el que se considera su mejor disco: Vudú. Un viaje psicodélico en inglés y español.
Con este disco obtuvo muy buenos comentarios de la prensa especializada, aunque, según sus propias palabras, las ventas no fueron las esperadas. Eso ya no importa, con ese LP demostró su valía como cantante de rock. La disquera MAG incluso envió el disco a otros países y tuvo buena acogida en Centroamérica y Colombia. Pero después de eso nuestro personaje, poco a poco, empezó a perder vigencia y a desaparecer de la escena. Además, su afición al alcohol y otras adicciones le fueron pasando la factura.
“Era un gran músico, pero fue quedando de lado. Incluso en los 80 intentó reaparecer. Cuando se abrió la discoteca No Helden ahí estaba él. Hasta grabó un disco con temas españoles, tratando de mantenerse vigente”, cuenta Hugo Lévano, otro de los editores de Sótano Beat. Pero eran otros tiempos y Jean Paul “El Troglodita” fue cayendo en el olvido. Lo que le quedó fue participar de las remembranzas de la nueva ola, compartiendo cartel con antiguas figuras del género como Pepe Miranda, César Altamirano y otros que tenían un perfil más de baladistas. Así, como nuevaolero, lo recuerda mucha gente hasta ahora.
Diego García, editor de Sótano Beat, que lo entrevistó en el 2002, refiere que esa vez hablaron como tres horas y al final “El Troglodita” no quería dejarlo ir. “Se ofreció a llevarme a mi casa en un auto deportivo que tenía. Nos sentamos atrás y el iba adelante con su pareja. De pronto comenzó a acelerar como loco mientras tomaba licor de una botella. Era un sábado por la mañana y yo le decía ‘para, baja un poco la velocidad’, pero él seguía”, cuenta Diego. Así eran los acelerados días de “El Troglodita” cuando ya estaba en el crepúsculo de su vida.
Otra anécdota que Diego recuerda del artista es que, en algún momento de sus últimos años, él mismo vendía un calendario con su foto en donde salía desnudo. “Era un locazo El Troglodita”, cuenta. Eran años en que el artista llamaba a los empresarios de espectáculos para que lo dejaran participar en alguna presentación o le hicieran algún contrato. Muchos dudaban porque el hombre, víctima de sus adicciones, podía desaparecer de improviso y no cumplir con la presentación. O quizá dudaban de que siguiera siendo el cantante espectacular que había sido.


La muerte lo alcanzó un 29 de julio de 2004, después de Fiestas Patrias. Vivía solo, alejado de su familia. El rescate de su aporte a la escena musical peruana, incluido en Días Felices, le hace justicia y tiene palabras de despedida para su espíritu inquieto. “Vivió siempre con un pie en el acelerador, con pasión y riesgo [...] Su corazón no pudo soportar el beat acelerado al que lo sometió”. Más allá del recuerdo difuso que muchos tienen de él, habría que decir que fue un gran cantante, y un loco al que la música hacía entrar en combustión.

Publicado el 12 de agosto de 2012 en La República

sábado, 5 de enero de 2013

Bubú, Babá y Los Jaguars


Por Revista Ecran

- Mi estimado Bubú, te voy a decir que acabo de descubrir al primer gran fenómeno de la música nuevaolera peruana.
- ¡Háblame, Babá, de este fenómeno! ¡Vamos, dí, que me derrito de curiosidad!
- ¡Son Los Jaguars! La otra noche me fui a un baile de estudiantes, y te digo que fue una locura. Son cuatro muchachitos con caras de pajaritos asustados, que no sé de dónde sacan alma para tocar tan bien.
- Pero Babá, ¿por qué son fenómenos? ¿no crees que hay medio centenar de conjuntos como ellos? ¿Por ejemplo, tú has escuchado a Los Hawaiian Boys del Callao?
- Mira Bubú, yo me considero más enterado que nadie de nueva ola. Así que no me vas a discutir acerca de Los Jaguars. Ellos no son fenómenos sino chicos de carne y hueso, con la particularidad de que la mayoría son hermanos de los famosos Doltons.
- ¿Ah, sí? ¡Ahí estaba la gracia!
- Me pica la lengua por contarte de ellos. Como te decía, fui a la fiesta beat y el escándalo que se armó cuando entraron en escena Los Jaguars. No tienen cantante, pero son magníficos instrumentistas. Luego me acerqué a uno de ellos y me contó que no hacía un año que estaban tocando juntos.
- ¿Han grabado discos?
- Sí, “Amelia”, “Lo bueno, lo malo y lo feo”, “Dakota”, “La rosa negra”, “Ciudad perdida”. Y ya están ensayando para grabar su primer long play, que culminará este mes. Tienen contrato de cinco años con Sono Radio.
- ¿Imitan a sus hermanos, mi querido Babá?
- No, Bubú. Ya te dije que ellos sólo tocan los instrumentos, no cantan. Su estilo es el latino, aunque tienen influencia de Los Ventures, Los Beatles, y, por supuesto, de Los Doltons.

- ¿Estudian o son chicos sin oficio conocido?
- Mira, Bubú, mide tus palabras. Los Jaguars tienen una legión de admiradores, y no tolerarán que se les vitupere aquí. Así es que con calma. Roberto Andía, la primera guitarra, está en el tercero de media y tiene catorce años; Abel la Torre tiene dieciséis años y está en el cuarto de media; Paco, de dieciséis, esta en el cuarto de media. Están en el colegio Salaverry. Y César Bolarte, la segunda guitarra y director del conjunto, es alumno del quinto año en el Latinoamericano. Todos dicen que en cuanto terminen la secundaria ingresarán a las universidades… y, cosa excepcional, a todos les gusta la electrónica.
- ¿Por qué? ¿Puedes respondérmelo?
- Sí; porque así podrán crear los más raros instrumentos musicales electrónicos. Se han propuesto tener sus propios amplificadores de sonido. Y no te extrañe que de aquí a un par de años ellos estén lanzando al espacio, por ejemplo, el sonido sideral del año 2000.
- ¿Han hecho giras?
- Sí, a Paramonga, Chimbote, Huancayo y Tarma.

- ¿Cómo se visten?
- No son estrafalarios. Han adoptado un estilo muy en boga, el tipo Bonnie and Clyde. Es decir, gorra casi española, chaleco, saco al estilo Chicago 1930. Y piensan adquirir muy pronto uno de esos antiguos Ford para pasearse por Lima.
- ¿Están enamorados?
- Según César, la mayoría tiene su chica, pero Roberto confiesa que no, porque está muy jovencito para pensar en el amor.
- ¿Quién es su consejero?
- Enrique Lynch. Fue él quien moldeó a Los Doltons. Y yo creo que con Los Jaguars hará un fabuloso conjunto.
- ¿Han actuado en la televisión?
- Sí, Bubú. Estuvieron tres meses con el Tío Johnny en su programa. Parece que ya están contratados por el canal 11, y hace algunos meses se presentaron en el Cuatro.
- ¿Crees que ellos puedan ser los sucesores de Los Doltons?
- Ya lo son, mi estimado Bubú. Si los reyes se retiran, quedan los príncipes. No se te olvide.

Publicado en la revista Ecran (1968)

domingo, 25 de noviembre de 2012

Telegraph Avenue está de regreso




Producto de una época de cambios de mentalidad y de revoluciones musicales, la gran banda peruana Telegraph Avenue vuelve a los escenarios después de más de 30 años para demostrarle a las nuevas generaciones porqué son una de las mejores bandas que ha parido el Perú. No es exageración afirmar que Telegraph Avenue es uno de los mejores actos musicales surgidos en Perú el siglo pasado. No solo del rock, sino de la música hecha en nuestro país, al margen de los estilos. A más de 40 años de iniciada su carrera, ellos rechazan las etiquetas y afirman que la música que hacían era la que les fluía naturalmente. Cuando la palabra fusión no era tan mentada como estos años, Telegraph Avenue combinaba guitarras sicodélicas con ritmos latinos, realizando canciones espectaculares. Hablamos de los años de Traffic Sound, de Laghonia, El Polen, Pax, entre muchas otras bandas. Los rockeros peruanos experimentaban con ritmos latinos, música andina, con la psicodelia o el heavy rock. 

La banda vuelve con sus cuatro integrantes, cada uno con una historia particular. Bo Ichikawa, primo de César Ichikawa, es el cantante y primera guitarra, y vivió el año 1969 en San Francisco, donde pudo ver a grandes como Jimmi Hendrix o Santana. El baterista Walo Carrillo comenzó en la banda de rock instrumental Los Holys, que sacó un excelente disco titulado “Sueño sicodélico” el año 1967. Actualmente toca en el grupo de rock pesado Tlön. Alex Nathanson, el bajista –que reemplazó a Jerry Lam, el primer bajista del grupo-, vive en California y, tras la separación de Telegraph Avenue, tocó en algunas bandas, incluyendo un breve paso por el recordado grupo JAS. Chachi Luján es una historia aparte, pues logró pasar con éxito a la década de los 80’s e inició una carrera solista muy exitosa y recordada, con canciones como “Gracias” o “Héroes”. 

A continuación una conversación con estos cuatro veteranos músicos que mantienen la juventud del espíritu rockero que vuelven a dar un concierto este 1 de abril. 

-¿Por qué deciden juntarse?
Bo: Hemos coincidido ahora que Alex, que vive en California, va a estar un tiempo acá y Chachi, que vive en Arequipa, está residiendo en Lima. Entonces hemos aprovechado para juntarnos y estamos en la realización de este sueño y también hemos grabado un disco de las canciones que se quedaron inéditas en esa época.

-¿Cuándo fue la última vez que tocaron juntos?
Walo: En el 75 o 76, pero después de haber estado separados un par de años. Y luego nos invitaron para un concierto en El Peruano Japonés celebrando los 40 años de We All Together y tocamos cinco temas.

-Ustedes aparecen en un periodo musical muy fructífero. ¿Cómo recuerdan esa época?
Bo: Hubo un vuelco total en la música. Los grupos como nosotros, Traffic Sound, Mads o Dr Weed empezaron a componer canciones propias y en otros estilos. En nuestro caso, siempre influenciados por la música inglesa y de California.

Walo: Fíjate, en esos tres años, entre el 68 y el 71, nacieron el 95% de las grandes bandas del mundo.. Acá en el Perú pasó lo mismo. Las mejores bandas, modestia aparte, que tuvo el Perú en esa linea musical, nacieron el 68 y murieron el 72 o 73 por efectos del gobierno militar, etc.

Chachi: Hubo grupos que no grabaron como el caso de Mads que en los 70 ya no estaban. Nosotros compramos sus instrumentos. Había muchos grupos que se reunían en un local llamado Galaxy, que estaba en Conquistadores. Hoy dia puedes hacer producción independiente. Antes tú eras un artista “exclusivo de”, en donde la disquera te pagaba por firmar un contrato y aparte se encargaba de la producción en general.

-¿Qué tan masivo era el rock peruano en esos años?
Walo: El rock pesado era programado en las radios. En el ranking, del 1 al 10, tenías fácil 6 temas de Deep Purple, Uriah Heep, Grand Funk, Telegraph Avenue, Traffic Sound. No existía la salsa, pero sí existía la cumbia.

Alex: Yo añado que incluso, por entre los años 67 y 69, el talento musical que había en los peruanos era muy fuerte. Salían grupos que, incluso si tocaban covers, los tocaban a su estilo.

-Se criticaba en esa época que muchos grupos peruanos cantaban en inglés. ¿Qué opinan?
Walo: Es que la movida era ambiciosa y la ambición radicaba en, primero, componer y en segundo lugar, componer algo original diferente a lo que todo el mundo hacía para poder tirarlo a Estados Unidos. El reto que teníamos era grande: con los pocos estudios que había acá de 8 canales competir con Led Zepelin o Santana, que grababan con 60 canales y tenían un sonido espectacular.

Walo: Hubo un programa en canal 9 llamado Huellas que nos invitó y nos preguntaron ¿Qué reacción tuvieron ustedes cuando se enteraron que “Something going” y “Happy” habían estado rankeados en el Billboard en Estados Unidos?” En ese momento nos enteramos.

Chachi: Y hoy en día sigue el sueño, como Emergency Blanket que ha ganado un concurso en Inglaterra.

Alex: La gente estaba educada y podía escuchar tanto en ingles como en español, con tal que lo hicieras con buen gusto. Teníamos a los Doltons con César Ichikawa que cantaban puro español y a la gente le encantaba. Entraban los Shains cantando en inglés, igual, a la gente le encantaba.

Chachi: Aparte no era un grupo muy autóctono. Alex era americano, yo venía de Venezuela, Bo llegaba de Estados Unidos.

-Para esa época ustedes ya fusionaban la psicodelia con diversos géneros latinos.
Chachi: Pero no era expresamente, era algo que fluía simplemente. Nunca estuvimos conscientes, como ahora que dicen: “Vamos a hacer sicodelia”.

Alex: Las composiciones que teníamos las transmitíamos y entre todos hacíamos los arreglos.

Walo: Y siempre procurando hacer algo rarísimo que nadie lo haya hecho. Porque todavía se podía inventar algo. Seis años después ya todo estaba inventado.

Chachi: Porque cada banda, inclusive afuera, tenía un sonido distinto. Hoy día hay, con mucho respeto, cincuenta Stone Temple Pilots.

-¿Cómo era la vida de un rockero peruano en los 60’s?

Walo: Misia total. Te ponían de cabeza y solo te caía caspa.

Alex: Pero no son los 60’s , son los 70’s.

Walo: Hay una raya bien marcada entre el año 1969 y lo que paso atrás. Estaba el Festival de San Remo, los Doltons, baladas, la nueva ola, etc. Y el cambio radical, fue a fines de 69. Yo cuando tocaba en Los Holys en el 67 estaba en el colegio y era parte de la famosa nueva ola.

Chachi: Es quería tener una banda de verdad, por eso es que se junta con Bo. Fue feliz con su banda pero quería cambiar, estar más en el rock and roll

Walo: Los Holys no eran sicodélicos. La disquera le puso el título para vender, porque el término “sicodelia” acababa de aparecer. Nosotros salíamos con pelo corto, raya al costado con corbatita y todos parecíamos muñecos de torta tocando. Pero ya habían grupos en Lima que comenzaron haciendo covers de Hendrix y Cream. Y por ahí llega Bo con la experiencia que acabas de escuchar, yo con la inquietud que tenía por los discos y con Chachi, que también respiraba el mismo ambiente, hicimos Telegraph con la intención de hacer un sonido hippie.

Chachi: En nosotros era algo que fluyó naturalmente al punto tal que seguimos tocando.

Alex: En pocas palabras, lo que queríamos era hacer música.

-En todo caso, ¿Cómo era la vida cotidiana de un rockero en esa época?
Walo: Ochenta por ciento música y veinte por ciento las horas que te tocaban dormir.

-¿Diversión?
Walo: Habían dos discotecas en Lima pero no nos interesaban

Chachi: Íbamos a ver bandas en vivo en el Galaxy, yo paraba metido ahÑ

Alex: Y la gente en común buscaba dónde ir y ver a grupos tocar en vivo y bailar. No es como ahora que buscan las discotecas para bailar reggaeton.

-¿Qué se siente volver a tocar con Telegraph Avenue después de casi cuarenta años?
Walo: Imagínate las ganas que tenemos de tocar. Nada más eso

Bo: Nos hemos sentido muy emocionados esa vez que tocamos el 11 de febrero y estamos poniendo todo nuestro empeño para el primero de abril

Chachi: Es la misma emoción, con la diferencia de que no tenías hijos, no tenías una empresa, pero la parte emotiva está ahÑ El día que dejemos de sentir maripositas en el estómago es porque ya envejecimos de verdad.

Alex: El mismo caso de los Rolling Stones. Ellos sí nos llevan una buena cantidad de años.

-¿Escuchan música actual?
Chachi: Foo Fighters me encanta

Bo: De lo que he visto últimamente, me gustó el concierto de Killers. Extraordinaria su puesta en escena.

Walo: A mí me gusta Killers. Chachi me dijo: “Escucha Killers y te vas a acordar de Telegraph”.

-¿Cuáles son los conciertos que más recuerdan?
Walo: El “Woodstockcito” de la Universidad de Lima. Fue la primera oportunidad que tuvimos para tocar junto a las bandas más mentadas del momento. A nosotros nos minimizaban un poco y al día siguiente El Comercio saca doble página y más de la mitad eran fotos de Chachi, Alex y Bo. Chachi tirando el polo a la gente antes del solo de tumbas. Alex tocando y una chica alcanzándole una rosa y al costado la gente de Traffic Sound, el Humo y el Polen mirando cómo hacíamos el show.

Alex: Me olvidé de eso de la rosa.

Walo: Era la Universidad de Lima, nosotros eramos de Pueblo Libre y Jesús María y nos estábamos yendo a su cancha. Nosotros recién estábamos saliendo y la meta era pasarlos

Alex: Y el concierto que me dejó con las ganas fue cuando íbamos a ser el grupo de cortina de Santana, que fue anulado por la junta militar. A pesar que no tocaron, fue como si lo hubieran hecho porque fue el concierto que más se extrañó en todo el Perú. Imagínate, 150 mil entradas vendidas y no fueron devueltas.

Chachi: Todo el mundo prefirió quedarse con el boleto.


“A Hendrix lo vi dos o tres veces”
El hecho que inició esa gran aventura musical llamada Telegrah Avenue fue sin duda la estadía de Bo Ichikawa, cantante y primera guitarra, en el San Francisco de fines de los años 60, los años psicodélicos.

Bo, primo de César Ichikawa de Los Doltons, vivía en Piedmont Avenue, precisamente a unas cuadras de la avenida que le da nombre a la banda, un importante punto contracultural en años de pacifismo y revolución.

“Era un cambio total. Una revolución total en el pensamiento de la gente, las costumbres”, cuenta el músico sobre los años que le tocaron vivir, antes de volver al Perú y dedicarse a la música.

Evidentemente, Bo tiene una gran cantidad de anécdotas que contar sobre las bandas que pudo ver en esa época. Como por ejemplo el primer concierto que dio Santana ante un escenario grande, antes de su consagración en el Festival de Woodstock, en 1969.

“El que estaba a mi costado me decía: este es el debut de este grupito. Si tocan bien acá se van arriban y los van a conocer en tu país”, recuerda.

Pero sin duda, ver a Jimmi Hendrix en el punto más alto de su carrera es una de las experiencias que más lo han marcado.

“A Jimmi Hendrix lo vi como dos o tres veces. Era una locura, hipnotizaba a la gente. Era un genio pues. Moviendo a la gente y tocando la guitarra. Una anécdota que tuve fue cuando estaban tocando en California y decían que era el mejor equipo del mundo. Estaba como a una cuadra de él. Estaba con sus seis amplificadores Marshall, la música era fortísima y en un momento la guitarra empezó a sonar despacito, la batería no se escuchaba. Ahí me di cuenta que todo el volumen salía de los parlantes y se habían apagado. Pero ellos seguían tocando e hipnotizando a la gente. Él se tiraban al suelo y levantaba la guitarra.. Hasta que vino el sonido de nuevo y toda la gente se levantó”, cuenta.

Otros artistas a los que pudo ver en vivo fueron Chicago, Joe Cocker, Jefferson Airplane y CC Revival. Todo esto en el irrepetible año 1969.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Homenaje a un grande: Gerardo Manuel Rojas


Gerardo Manuel es el personaje imprescindible en toda historia del rock en el Perú. Su posición, en dicha historia, es la de quien a un mismo tiempo ejerce los roles de de actor, productor, publicista y público. Sus créditos lo destacan como Fundador de Los Dolton´s, cantante de Los Shain´s, de Pepper Smelter, del Humo, conductor de la legendaria Hora Pirata, del anticipado Hola Patas, del célebre Disco Club, gerente internacional de los sellos IEMPSA, El  Virrey, Discos Hispanos; asesor de eventos especiales de PEPSICO; eventual articulista de diarios y revistas; en fin, compositor, intérprete, promotor, productor, difusor, animador, columnista, coleccionista y defensor del rock como expresión cultural. Qué duda cabe sobre la influencia de este hombre en la música popular. Influyó en quienes lo escucharon cantar y en quienes cantaron con él, en quienes compraron sus discos de vinilo o en quienes compraron uno que él promovió, en quienes lo sintonizaron por radio o en quienes lo siguieron en la televisión, en quienes él entrevistó o en quienes lo entrevistaron, en quienes leyeron sus artículos, en quienes lo encuentran en la red y en quienes han sido sencillamente sus amigos. Gerardo Manuel fundó, promovió, apadrinó, inspiró, difundió, descubrió y reveló innumerables bandas de rock peruanas y extranjeras; pero ante todo es un enamorado de la música y en particular del rock, género al que le ha entregado toda su vida. Si el rock alguna vez ha hecho feliz el alma de un peruano estamos seguros que algo de ello se debe a Gerardo Manuel. Los amigos de Gerardo Manuel queremos rendir un homenaje y reconocimiento a esa larga y rica trayectoria tan decisiva en el desarrollo del rock en nuestro medio”.

(Texto de un homenaje a Gerardo Manuel)