lunes, 25 de julio de 2011

De Los Saicos, los más locos del Perú (volumen 2)



Por Mon Falcón

Han pasado 15 entregas y al fin, a la 16ª, continúo una saga anunciada. Y aún así la satisfacción que me produce poder cumplir esa promesa es menor que la de haber visionado un documento único, una joya de la arqueología que viene para hacer justicia más de cuarenta años después. Saicomanía. The World Should Know es un documental de Héctor Chávez que por fin pone a esta banda legendaria en su sitio; aunque mucho hemos visto ya a través de breves reportajes de diversas televisiones peruanas que documentaban el fenómeno rockanrrolero en el Perú de los años 60 (y verles actualmente a mi me pone los pelos de punta), esta pieza viene a dar el valor necesario a la más salvaje e irreverente de todas las bandas sudamericanas de la época y, posiblemente, la más avanzada a su tiempo: Los Saicos.

Si queréis una introducción sobre el movimiento, los antecedentes, las matinales cinematográficas del fin de semana y demás repasad la columna dedicada a Los York’s en esta misma sección, aunque por supuesto siempre hay más cosas que introducir. Del mismo modo que no podemos pasar por alto el que fue primer gran reconocimiento a Los Saicos, es decir, el álbum Los Saicos “Wild Teen Punk from Perú 1965” editado por el sello madrileño Electro Harmonix de la factoría Munster, que sencillamente recopila a modo de álbum los seis singles editados por la banda entre 1964 y 1966, y conmemoró en el año 2000 el 35º aniversario de la banda. Evidentemente fue esa edición la que a muchos nos puso tras la pista peruana, abriéndonos un universo desconocido que nos haría disfrutar de unas bandas muy particulares, así como hacernos replantear la geografía historiográfica del rock’n’roll.

En la contraportada de aquella edición, Paul Hurtado de Mendoza hace una breve pero fantástica crónica de la llegada del rock’n’roll al Perú, ilustrada con una nota de prensa de 1957: “…La fiebre del rock & roll llegó +a Lima. El jueves 31 alrededor de la medianoche … por las 54 butacas destrozadas del teatro Perricholi, émulos de los nuevos Teddy Boys de Londres, los jóvenes limeños involuntariamente vivieron un instante histórico en la sociología del espectáculo. Reaccionaron idénticamente a sus contemporáneos del Bronx … cuando Anakanoa salió a bailar, los jóvenes reaccionaron airados gritando ‘rock and roll’!!! … Nada de mambo, rumba, guaracha, querían r’n’r, y vino el r’n’r con los bailarines Betty Di Roma y Oscar Neyra, pero tampoco les agradó a los chicos, que lo único que deseaban era que los aficionados o espontáneos bailaran. Los organizadores indudablemente decidieron suspender el espectáculo y entonces, la desatención de la multitudinaria solicitud fue sellada con la destrucción… los trogloditas exacerbadamente afectos al rock and roll, sintiéndose insatisfechos, la emprendieron contra el local. El virus del rock and roll ha llegado a Lima, la policía tiene en sus manos la vacuna contra este mal”. El rock finalmente se asentó por todos los barrios limeños, para finalmente ver nacer a Los Saicos, y todo volvió a descontrolarse. En esa crónica de Hurtado, también hace referencia al nombre de la banda, que originalmente se llamaban Los Sádicos, pero ante los problemas que podrían tener con la censura del gobierno decidieron reducirlo a Los Saicos, en otras muchas entrevistas a los miembros, se dice que como homenaje al Psycho de Hitchcock.

Otra de las muchas curiosidades es la explicación de por qué hoy en día apenas tenemos imágenes de la banda, de sus actuaciones, etc… “Su existencia fue efímera (…) casi no existen datos concretos del grupo (…), los discos de 45 rpm salían sin portada, venían en sobres de papel con los logos y slogans publicitarios de la discográfica que los publicaba, así la única información acerca de los grupos era la que venía en las etiquetas de los discos, ni se conservan imágenes de sus actuaciones, lo que aumentó aún más el halo oscuro y misterioso de la banda. Lo cierto es que fueron los que marcaron la pauta; los grupos que comenzaban ya no imitaban a los grupos extranjeros, imitaban a Los Saicos!!!”. Su sonido crudo y oscuro, su irreverencia y lo provocador de sus letras, surrealistas, violentas, sádicas (por supuesto) y por momentos ininteligibles… pero sobre todo por que fue la única banda de todo aquel movimiento que no hacían versiones, ni adaptaciones, ni traducciones, solo temas propios, salpicados por gritos, berridos y alaridos…

Cuando ya entrado el siglo XXI Los Saicos se dieron a conocer realmente a todo el mundo, el término proto-punk cobró una nueva dimensión, abriendo numerosos debates sobre los trogloditas aventajados en la era moderna de la música, pero eso lo trataremos en otra ocasión. Lo realmente importante, para quién no comprenda el contexto, es que mientras el mundo bailaba el A Hard Day’s Night de The Beatles, en el Perú la juventud se retorcía al ritmo de Salvaje y Demolición, y mientras en medio mundo tarareaban la infantil Love me Do, en Lima se gritaba a pulmón abierto tatatatatata yayayayaya echemos abajo la estación de tren. Resulta evidente que hay muchos aspectos de la historiografía (tanto la seria y social, como la que se ocupa de la evolución artístico-musical y sus fenómenos) que hay que volver a escribir.

En 2005, el gobierno de Lince (Lima) dio el nombre de Los Saicos a la calle donde todo había comenzado, ahora, en 2009, Saicomania da un paso más para reivindicar el legado de una de las bandas más avanzadas a su tiempo, por que muy dentro de nosotros, todos tenemos un sádico con ganas de volar estaciones de tren…

Los Saicos:
Rolando “Chino” Carpio (guitarra)
Erwin Flores (voz y guitarra rítmica)
Pancho Guevara (batería)
César “Papi” Castrillón (bajo)

- Singles:

Come On / Ana (1964, Dis Perú)
Demolición / Lonely Star (1965, Dis Perú)
Camisa de fuerza / Cementerio (1965, Dis Perú)
Te Amo / Fugitivo de Alcatraz (1965, Dis Perú)
Salvaje / El Entierro de Los Gatos (1965, Dis Perú)
Besando a Otra / Intensamente (1966, El Virrey)

- Recopilaciones:

Wild Teen Punk from Perú 1965 (2000, Electro Harmonix)
Saicos (2006, Repsychled Records)

Publicado en el sitio Libro de Notas

Los York’s, de aquellos locos del Perú (volumen 1)




Por Mon Falcón

Una de las muchas alegrías de las que los melómanos podemos disfrutar en los últimos tiempos son las continuas reediciones de álbumes o singles perdidos o la publicación de compilaciones con todas las grabaciones de muchas bandas perdidas, seminales y prácticamente desconocidas fueras de su propio contexto espacio-temporal. Desde hace unos cuantos años se viene reivindicando el papel del rock’n’roll peruano de los 60, especialmente por la disquera madrileña Munster, que sirve de canalizador de toda aquellas locura hacia el mundo. El caso que hoy nos ocupa, el doble lp El Viaje 1966-1974 de Los York’s.

Como muchas veces ocurre, todo aquel movimiento fue casual, espontáneo y efímero, de comienzos poco claros y por motivos que aún nadie puede comprender. Lo ocurrido en Perú desde la segunda mitad de los años 50, al contrario de lo ocurrido en México en la misma época responde a una naturaleza evidentemente similar, pero a través de diferentes canales. México era el otro vértice donde surgió un sub-mundo de rock en castellano, pero allí debido al carácter fronterizo con los USA, era mucho más fácil la importación de vinilos por parte de gente que cruzaba la aduana para trabajar, así como de aquellas élites que podían pagar los estudios de sus hijos en el país vecino. En el caso del Perú, el principal y único canal de influencia de la cultura del rock’n’roll (al igual que lo fue también para México y el resto del mundo) fue el cine, que desde los años cincuenta comenzó a exportar al mundo la imagen de una juventud rebelde, que despreciaba todo lo establecido y escuchaba aquella extraña música que bebía directamente de la música negra. Desde finales de los 50 comenzaron a surgir bandas y conjuntos; Los Millonarios del Swim fueron los primeros y avanzadilla de combos instrumentales, que comenzaron a introducir piezas de rock entre su repertorio, y luego todo se descontroló… Los Doltons y Los Belkings como introductores del clasicismo contenido, y más tarde la sicodelia llegó al país andino mezclando la música tradicional con el rock progresivo, inevitable. Pero antes de eso hubo tres bandas insuperables en actitud, versatilidad en sus adaptaciones y en la creatividad de sus propias composiciones: Los Shain’s, Los Saicos y Los York’s. Los primeros se mantuvieron durante muchos años en la memoria debido a la duradera carrera de sus miembros, mientras que los segundos, Los Saicos han sido recuperados hace años como pioneros desubicados del proto-punk debido a lo pesado de su rítmica y a su denso y oscuro sonido, una auténtica anomalía histórica. Sin embargo fueron Los York’s la banda más popular y exitosa de todo el movimiento rock del Perú.

Los York’s se forman en 1964 con un nombre en el que querían dejar claro que harían música norteamericana (lo que debería entenderse como los neoyorquinos). Como en muchas otras ocasiones, la banda se puso en marcha sin vocalista y con una clara fijación en una banda vecina, Los Saicos; sin embargo con la llegada de Pablo Luna para hacerse cargo de las voces fueron tomando un estilo propio, mucho más beat y psicodélico y mucho más influenciado por el garage de la costa este de los USA. Entonces Pablo Luna se hizo llamar Paul Moon y todo comenzó a funcionar. Sus espectaculares directos, con Luna al frente, hicieron correr la etiqueta de ritmo enfermedad para referirse a su música, para terminar conociéndolos como El Conjunto Enfermedad a modo de apellido de la banda.

Pero volvamos al cine, por que es el hilo conductor de esta historia. Pablo Luna era el vocalista de Los Press, y fue en una actuación de su banda durante una matinal cuando le ficharon. ¿Matinales? Si amigos, todas estas bandas salvajes y trogloditas entraban en acción en las mañanas de los fines de semana. Y así el rock nunca se separó del cine en el Perú, las actuaciones se celebraban sábados y domingos, en largas sesiones matinales, en donde las bandas actuaban antes y después de la proyección cinematográfica. Si el mito de Los Saicos traspasó fronteras después de que sus incondicionales destrozasen la sala de cine al ritmo de Demolición —«me gusta volar estaciones de tren, demoler, demoler, demoler, demoler!!!»—, las actuaciones de Los York’s fueron posteriormente comparadas con las de The Stooges, con Pablo Luna convertido en un espasmódico Iggy Pop, que se retorcía a ritmo frenético durante las canciones y terminaba destrozando los micrófonos, las cajas de sonido y el equipo de luz.

Su debut se produce en 1967, donde tras varios singles lanzaron su primer Lp: Los York’s 67, que incluía temas como Vete al infierno o Abrázame que reflejaban la crudeza y la rítmica de la banda en directo, así como el descaro en sus letras y el apego a lo políticamente incorrecto, pero sin embargo hacía demasiadas concesiones a los intereses comerciales de la discográfica MAG (era obligatorio incluir piezas de música ligera y baladas). A pesar de todo, el éxito fue inmediato, alcanzando el disco de oro en tan solo dos meses y todavía durante ese año protagonizando un programa televisivo, El Show de Los York’s que se prolonga durante casi un año completo. En 1968 lanzan su siguiente álbum, por supuesto titulado Los York’s 68, con menos concesiones comerciales, más rítmico y más duro, y por supuesto de menos éxito que el anterior. Y aquí es donde comienzan los verdaderos problemas. Ante las pretensiones de la compañía, la banda decide abandonar y firma por la disquera El Virrey, pero en MAG no estaba dispuestos a dejar pasar la oportunidad de hacer caja, y con grabaciones descartadas editaron un nuevo álbum de la banda, evidentemente Los York’s 69 del que Pablo Luna y compañía siempre renegaron, puesto que además en varios temas se añade la voz de Pablo Villanueva, un famoso cómico que había colaborado en los coros del primer álbum de la banda, para rellenar las partes incompletas. Todo un despropósito. Y lo que es peor, en esta edición se incluyen El Preso, El Loco y El Sicodélico tres de los mejores temas de Los York’s, que paradójicamente MAG no habían permitido publicar hasta entonces.

En 1970 la auténtica banda publica su nueva álbum Los York’s, Ritmo y Sentimiento, pero la magia se había perdido, Los York’s habían sido estafados, su trabajo manipulado y sus ganas por seguir creando se habían terminado. Es la historia de cientos y miles de bandas a lo largo de la historia, y ¡ojo! a lo ancho del planeta, sino veremos próximamente… Pero en este caso, al estupidismo de las compañías se suma la situación política del país. Toda esta incomprensible escena de rock, protopunk y surf que asoló Perú durante los años 60 pasó a la más absoluta clandestinidad desde el golpe de estado de Juan Velasco Albarado, imponiendo una junta militar especialmente represiva contra todo lo que viniese del enemigo imperialista del norte. Esta situación se prolongó hasta 1980, momento en que estalló el conflicto armado entre gobierno, paramilitares y grupos como Sendero Luminoso y Tupac Amaru. Todo se complicaba demasiado. Hubo más bandas, incluso de éxito como El Polen o Traffic Sound, también Los York’s se permitieron un fugaz retorno en 1974, pero todo fue un espejismo, todo se había terminado, aunque algunos no se enteraban. En otra ocasión volveremos a los Andes, pero al menos ya podéis intuir que la historia terminará exactamente igual que esta.

Discografía
Los York’s 67 (1967, MAG)
Los York’s 68 (1968, MAG)
Los York’s 69 (1969, MAG)
Los York’s, ruido y sentimiento (1970, El Virrey)
El Viaje 1966-1974 (2008, Munster)

Publicado en el sitio Libro de Notas

viernes, 22 de julio de 2011

The Jay Hawks 1961, Los Incas Modernos 1963



Los Incas Modernos, del Callao, fueron el primer grupo de rock en grabar un long play de rock en nuestro país, con temas casi todos compuestos por ellos. Originalmente se llamaron The Jay Hawks y desde 1961 ya participaban en la naciente movida rockera en nuestro primer puerto, pero en 1963 cambiaron su nombre por el de Los Incas Modernos (exigencia del sello Discosol para grabarles su Long Play).

Sus integrantes fueron: Manuel García Quiroga (primera guitarra y principal compositor), Luis Bermudez Molina (segunda guitarra), Hector Wu Geng (bajo) y Hugo Diaz Da Silva (batería). Según el texto de la contratapa del disco, cuando los integrantes de Los Incas Modernos hicieron este LP aún no habían cumplido los 20 años.

La diferente calidad de sonido entre algunos temas en su disco se debe, según refiere Gerardo Manuel, a que fueron grabados una parte en los estudios de Iempsa y otra parte en un estudio casero. El gran Gerardo Manuel los recuerda así en su blog de El Comercio:

“A comienzos de los sesenta surgieron muchas bandas y solistas que cultivaban la nueva música. Muchos ignoran la existencia de esas bandas por falta de referentes fonográficos. El Callao, por ejemplo, era semillero de grupos de rock y en 1963 ya había una buena cantidad de bandas chalacas como “Cocoloco y sus twisteros” o “Los Delfines”, el primer grupo donde cantó el desaparecido Jean Paul “El Troglodita”.

Pero los primeros en grabar un long play fueron Los Incas Modernos, también del Callao. Ubicamos a Héctor Wu Geng, uno de los ex integrantes de la banda, quien recuerda con nostalgia esos momentos. Él era el bajista de la banda y fabricante de la segunda guitarra y el bajo del grupo. Héctor nos cuenta las peripecias que pasaron para grabar su primer LP, el mismo que tenía canciones en su mayoría compuestas por Manolo “Loco” García (primera guitarra), quien hoy vive en Estados Unidos con su familia y está entregado a la religión. La excepción en las composiciones musicales fue el tema “Carnavalito”, originalmente un tema folclórico fusionado con rock. Además de García y Wu, “Los Incas Modernos” estaba formado por Luis Bermúdez Molina en segunda guitarra y Hugo Díaz Da Silva en batería.

La guitarra de Manolo, la única de fabricación no casera, era nada menos que una Hofner, la misma marca que el bajo original de Paul McCartney. El amplificador para las guitarras era un Farfisa, el de bajo también fue fabricado por Héctor y la batería era una Roxy.

En esas circunstancias fue que conocí a Héctor, recomendado por un amigo, en común para que nos fabricara un bajo para Javier Román, nuestro bajista de Los Doltons (el bajo aún existe y está colgado como trofeo en una pared de la casa de Javier). Una parte del álbum de “Los Incas” fue grabado en los estudios de Iempsa y la otra en unos estudios caseros que estaban ubicados en el barrio de Santa Beatriz, a una cuadra de lo que es hoy el canal 7”.
(Gerardo Manuel)

jueves, 21 de julio de 2011

Los famosos discos "MAG" de Manuel Guerrero






















Por José Carlos Serván

El año 1954, fecha de mis inicios como locutor en Radio Victoria, debía realizar una grabación de un comercial publicitario. Generalmente se hacían en los estudios del Ing. Mirenghi en la Av. Wilson y hoy sólo recuerdos. La realidad es que llegamos a la Plaza Unión en donde funcionaba "Discos MAG". Recuerdo como si fuera ayer la locuacidad de Don Manuel. Nos explicaba la historia de su flamante negocio y de cómo había descubierto el éxito, ya que antes se dedicaba a los juguetes y adornos para el hogar.

Su historia de los discos empezó importando los mismos y agregándolos en su negocio inicial. Sucedió un fenómeno que revelaba la preferencia del público por aquellas grabaciones. Esto lo obligó en cierto modo a pensar de una manera diferente y se las jugó por instalar su primera fábrica, aquella con todavía el sistema existente de discos de 78 RPM, los famosos de carbón y que revolucionaron sus ideas. La mayoría de artistas de esos tiempos, grababan para el sello "MAG". Peruanos e internacionales.

Aquella experiencia en discos "MAG" con el Ing. Guerrero, sirvió para conocer el ímpetu que llevaba con él. Hizo imposible que estos recuerdos afloraran, la maravillosa ocasión de charlar con un pianista muy popular, el famoso "pato" Alejandro Villalobos y Aída Valencia, una cancionista criolla con la que ensayaban. Se tuvo que interrumpir para darnos exactamente 10 minutos que duró nuestra intervención. Debido a estos hechos es que siempre tengo presente esas mis primeras experiencias de locutor.






















Vendrían después las grabaciones de Xiomara Alfaro cantando "Luna Rossa", una canción clásica italiana y la rumba "Sube Espuma" con el acompañamiento de la Orquesta de Eulogio Molina. Un disco "MAG" que en cierto modo catapultó al éxito a la cancionista cubana. Vendrían los de larga duración y conservo el disco con "Carlos Berscia", gran acordeonista y hermosos temas para los aficionados a este estilo. Lucho Macedo y su Sonora, capitalizó buenos éxitos en su época de apogéo de los discos "MAG".

La soprano coloratura "Suray Surita" y "Los Hermanos Gamarra", son otra muestra de que acertaron en grabar para este sello inolvidable. La gran mayoría de famosos, dejó sus voces y todavía podemos oírlos en las viejas colecciones. Poseemos muchos discos de carbón y de los otros y cada vez que los hacemos girar, evocamos al Ing. Manuel Antonio Guerrero, cuyas siglas se hicieron famosas con el sello "MAG". Por ese entonces nació en nosotros la idea de que, algún día, ingresaríamos a este fascinante mundo.

Por otro lado y viendo entrevistas en un programa de televisión, advertí a Carlos Guerrero, el vocalista de la famosa agrupación "We All Together" y cuyos éxitos hemos anunciado en cientos de oportunidades. Diría de él, otro triunfador para orgullo de su padre. Creo que Don Manuel no lo llegó a apreciar en toda su magnitud de artista. Habrá ocasión de reseñarlo, aunque para ello tendríamos que pedirle su autorización. Aquí sólo cumplimos una meta: sacar del olvido a los talentos peruanos que son nuestro patrimonio. Gracias.

Publicado en el blog Artistas en el Perú

miércoles, 13 de julio de 2011

Duraznito y sus Twisters



Por Cuadernos de Rock en Español

Pioneros del rock en Perú, este conjunto musical se fundó en 1961 por el chileno LUIS DURAND, quién modificó su apellido por DURAZNITO para dar nombre artístico al grupo.
La voz cantante estaba a cargo de JORGE BOTTERI el cual ya llevaba unos años dedicándose a la música. Acompañado por la Orquesta de Lucho Macedo, su debut discográfico fué en 1959 para Discos MAG, con una versión del éxito de Neil Sedaka "Pequeño diablo".
A finales de 1961 comienzan a grabar los 12 cortes que forman este LP pero, por discrepancias económicas, JORGE decide abandonar el proyecto quedando una pista sin incluir la voz. De esta forma la discográfica decide que sea CESAR ALTAMIRANO quien ponga voz al tema "Bailando el twist".

En las grabaciones intervinieron:
- "CHATÓN" ALCÁZAR en el piano;
- GERMAN NECIOSUP en el saxofón;
- JOE DI ROMA en el contrabajo;
- PACO ZAMBRANO en la percusión;
- VICTOR DURAND en la trompeta;
- ROBERTO VALDEZ en la guitarra; y
- PABLO VILLANUEVA "MELCOCHITA" como músico de apoyo.
Los coros estuvieron a cargo del trío 'Los Gorrioncitos'. Por su parte, LUIS DURAND se encargó de escribir los arreglos y las partituras.

El LP fué un éxito de ventas y el single "El twist" / "Twist en U.S.A." consagró a JORGE a la fama, cuya voz parecía nacida especialmente para interpretar el twist, según las notas de contraportada del disco.
Animado por el éxito JORGE decide volver a Discos MAG y lanza más de veinte títulos, todos bajo el nombre de "DURAZNITO, canta JORGE BOTTERI".
A pesar de las buenas ventas tanto en Perú como en otros paises (Venezuela ó Mexico), DURAZNITO duró un par de años más, hasta que JORGE decide retirarse para terminar sus estudios de Ingenieria.
Volvió a la música años después como productor y cantante.

PERU, 1961
Mag LPN-2050
- Twist En U.S.A.
- Twist Mexicano
- El Twist
- Twist Otra Vez
- Pude Bailar Toda La Noche
- Twist Around The Clock
- The Peppermint Twist
- Amorcito (Lovey Dovey)
- Pobre Fannie
- Bailando El Twist
- Multiplicación
- Presumida

Publicado el 21/2/2010 en el blog Cuadernos de Rock en Español

Duraznito (Lima, 1960 - 1963)




Por Jesus el Rocker

El rock and roll también llegó al Perú a finales de los años 50 y legiones de adolescentes pasaban sus horas libres escuchando los escasos discos que del género ponían en la radio y bailando al son del nuevo ritmo. Uno de ellos, aparte de bien parecido, tenía una buena voz y un gran oido para interpretar aquellos temas norteamericanos. Se llamaba Jorge Botteri y era siempre invitado a cantar por cualquier proyecto de conjunto musical rocanrolero que surgiese en la zona para actuar en fiestas escolares. Tenía tan buena acogida que, cuando terminó el instituto, se presentó en discos MAG para una audición, siendo contratado como solista de la orquesta de Lucho Macedo, en aquel entonces con un puesto vacante. Fue suya la voz del single de esta formación "Pequeño diablo" (1959), una versión tropical de un éxito de Neil Sedaka, pero no era esto lo que quería Botteri y la empresa le presentó al músico chileno Luis Durand (ambos en la foto), con unas inquietudes musicales rockeras más cercanas a las de él. Decidieron formar un grupo de rock and roll con el ridículo nombre de Duraznito, por los arreglos de Durand evidentemente, que cuando empezaron a decantarse por el twist tan de moda pasó a llamarse Duraznito & sus Twisters, contando entre sus miembros con el prometedor multi-instrumentista y cómico Pacocha, el cual ya había tenido un conjunto, Son Cubillas, junto a sus hermanos y que pronto se cambiaría el nombre artístico a Melcochita. Empezaron a grabar una serie de temas para editar primeramente un álbum, pero antes de acabar Botteri ya se había enfadado por discrepancias económicas y abandonó el proyecto (en este LP aparecerían grandes temas como "Presumida" o "Peppermint twist"). Para completarlo se recurrió a su antiguo colega de colegio César Altamirano, pero fue la magnífica voz de Botteri en el single "El twist" la que les catapultó a la fama. Este inesperado éxito animó a Botteri a regresar a MAG y comenzó a grabar una serie de singles, acreditado ahora el grupo como Duraznito canta Jorge Botteri, que se vendieron muy bien, no solo en el Perú sino también en Méjico y Venezuela. A pesar de lo bien que les fue durante un par de años, Botteri, un tipo serio, prefirió dejar la carrera musical para terminar los estudios de ingeniería que ya había comenzado, sin que ofertas millonarias de empresarios mejicanos para que siguiera pudieran convencerle. El grupo no pudo sobrevivir a su marcha y se disolvieron poco despúes. Botteri volvería a la música en los años 70 al formar el dúo de rock tropical Los Blancagüays (junto a Kroffer Jiménez V, que había tenido la banda Popy & sus Pirañas), que cosechó un tremendo éxito con el tonto tema "La palmadita". Luego se pasó a la producción, fundando su propio sello que apoyó a muchos grupos horrendos aunque de geniales nombres, como Los Engreidos del Mantaró, que con su tema "Rompeponchos" fueron los que más dinero le dieron, aunque también siguió apoyando el rock & roll de la mano de nuevas bandas como Laos Cuatro Gatos o Los Dakotas. Fue Botteri también un innovador del diseño discográfico mundial gracias a sus conocimientos de ingeniería indsutrial, siendo el primero en editar vinilos de caña de azucar y coloreados en diversos tonos, invento que con la llegada de la psicodelia no le fue dificil exportar con éxito. Apoyando la música en todos sus frentes siguió este gran hombre hasta practicamente el día de su fallecimiento en el año 2009. Por su parte Durand siguió como arreglista de diversas agrupaciones musicales, principalmente de cumbia, bandas en las que muchas veces también estaba su hermano Víctor y otros integrantes de Duraznito. el contrabajista Joe di Roma se dedicó a la composición unos años hasta que decidió pasarse a la música clásica en su faceta comercial de los años 80, primero formando Joe di Roma y sus Violines de Ensueño y más tarde un dúo de valses con Aida Valencia. El batería se pasó a la cumbia sin muchos escrúpulos y lideró Paco Zambrano & sus Ratones, agrupación que también contó entre sus filas con el saxo de Duraznito Germán Neciosup, músico que también tuvo su propia orquesta de salsa y que luego formaría la olvidable banda Los Tiples Peruanos. Melcochita, por su parte, se dedicó al humor televisivo con gran éxito convirtiéndose en uno de los personajes más populares de Perú. Grabó varios discos más en solitario o con agrupaciones con nombres tales como Karamanduka with Mag Peruvian All Stars, Las Estrellas del Son (con Johnny Pacheco) o Los Hermanos de la Salsa (con Lita Branda), ninguno de los cuales la guerra me ha hecho tan cruel como para recomendaros.
Músicos: Jorge Botteri y César Altamirano (voz), Roberto Váldez (guitarra), Joe di Roma (contrabajo), Chatón Alcazar (piano), Paco Zambrano (batería), Germán Neciosup (saxo), Víctor Durand (trompeta), Pablo "Melcochita" Villanueva (guitarra y piano) y Los Gorrioncitos (coros).

Publicado el 31/3/2011 en el blog Diccionario Rockabilly