viernes, 19 de agosto de 2011

Sicodelia rescatada

Andrés Tapia (Repsychled) y Pancho Guevara (Los Saicos)



Por Nilton Torres (La República)

Los rockeros peruanos de los sesenta navegaron en la sonoridad caleidoscópica de la sicodelia. Un puñado de ellos fusionó los sonidos de los teclados Hammond y los reverberantes efectos de las guitarras. Nació así una movida que ahora resucita en CD.

Las fotografías colgadas en la pared en las que aparecen unos pelucones vestidos con camisas anchas –de color entero o con figuras de inspiración caleidoscópica–, pantalones campana y actitud de rock stars, dominan el abarrotado salón en el que también destacan los armarios que almacenan centenares de discos LPs y de 45 rpm (revoluciones por minuto). Una añeja tornamesa y un par de parlantes Behringer complementan el ambiente desde donde Andrés Tapia, un graduado en administración de empresas, dirige el sello discográfico Repsychled, que desde hace cuatro años ha relanzado al mercado una selección de 14 discos grabados y comercializados originalmente en los años sesenta y parte de los setenta. Discos que sintetizan –nunca mejor dicho– el espíritu de diversos grupos nacionales que hace cuarenta años fueron los cultores de una movida musical inspirada en el rock británico de influencia hippie, cuyos sonidos se conocieron mundialmente como sicodelia.

Bandas hasta hoy recordadas, y algunas que se atreven a tocar otra vez, como Telegraph Avenue, Traffic Sound, We All Together, Los Saicos o Los Shains, con composiciones propias y algunos covers, todos cantados en inglés, sentaron las bases de la sicodelia peruana. Muchas veces confundida con la "nueva ola", esta movida musical, con sus prolongados solos instrumentales y efectos electrónicos como reverberaciones, delays, feedbacks, y el uso de órganos y sintetizadores, compuso el soundtrack de toda una generación de cincuentones que alguna vez llevaron el pelo largo y vistieron ropas ajustadas y multicolores.

DE COLECCIONISTA A PRODUCTOR MUSICAL

Andrés Tapia tiene treinta años y no necesitó vivir en aquella época para sentirse tocado por la música de la movida sicodélica peruana, a la que llegó de pura casualidad.

"Siempre he coleccionado CDs y cosas inéditas de bandas conocidas. Ensayos de Beatles, Zepellin, rarezas de Rolling Stone, de Black Sabbath. Mi interés era conseguir cosas distintas, y así fue como llegué a los antiguos long plays de Traffic Sound y We All Together". Tapia se quedó pegado a los sonidos de estos grupos peruanos, y su pasión de coleccionista lo llevó a hurgar en los cachineros y los puestos de Quilca, buscando ediciones mejor conservadas, y así llegó a los discos de 45, donde se editaban canciones que muchas veces no salían en los LP’s. También empezó a juntarlos, y buscando información sobre los grupos y los músicos, sobre todo fotografías, llegó a conseguir viejas ediciones de una revista ya desaparecida, Ecran, además de acopiar decenas de recortes de periódicos de la época, y la cosa se tornó aún más fascinante.

"Tenía miles de discos, entre LPs y discos 45. Y un día me enteré de que en un lugar de Jesús María llamado Maracaná iba a tocar Gerardo Manuel y el Humo, y Los York. Así que con un amigo fuimos llevando algunos discos y los recortes de diarios. Cuando pudimos nos acercamos a Gerardo y le mostré lo que tenía. Se emocionó, y allí mismo me presentó a sus músicos y otros amigos".

Andrés acababa de terminar la carrera de administrador, así que se decidió a comenzar su negocio propio, y pensó entonces en reeditar aquellos discos de esa gente a la que estaba conociendo, ya que no le parecía justo que su trabajo se perdiera simplemente porque sus discos nunca más se volvieron a editar. Andrés se dio cuenta de que había un mercado potencial en aquella gente que alguna vez tuvo uno de esos discos y lo regaló, lo perdió en alguna mudanza o la mamá se lo botó, y hacia ellos apuntó Repsychled, palabra que juega con el concepto de reciclar, pero también con el de la sicodelia, ya que la abreviatura en inglés, psych, remite al sesentero género musical. Y aquí empezó la labor más ardua para Andrés: encontrar los masters de los discos que quería reeditar, así que se echó a ubicar a los representantes de las desaparecidas disqueras peruanas como Iempsa, Infopesa, Mag, Sonoradio, y lo consiguió.

Y en esa búsqueda fue que también se juntó con Saúl y Manuel Cornejo, dos ex miembros fundadores de bandas como Laghonia y We All Together, y que nunca se alejaron del negocio musical. "Al principio no lo veían tan claro como yo, pero me apoyaron en el proyecto", dice Andrés.

Luego de revisar el catálogo de las viejas disqueras, los dos primeros discos que escogió para obtener los derechos fue el "Apocallypsis" (1970) de Gerardo Manuel y El Humo, y "Bossa 70" (1969-1971), del grupo del mismo nombre formado, entre otros, por el saxofonista Nilo Espinoza, la cantante Carmen Rosa Basurco, y el recientemente desaparecido pianista de "Trampolín a la fama", Otto de Rojas. "Bossa 70 es uno de los primeros discos en el que se mezcla el bossanova, el jazz y el rock. Debe ser uno de los pioneros en la fusión latina", dice Tapia.

NOSTALGIA SICODÉLICA

El primer disco que lanzó el sello Repsychled fue el de "Laghonia", banda conformada precisamente por Saúl y Manuel Cornejo, Ernesto Samamé y otros músicos, y que reunió temas de sus dos únicos álbumes, además de grabaciones inéditas. Y desde esta primera producción empezó a perfilarse la peculiaridad de los discos producidos por Tapia. Y es que cada uno de sus trabajos no sólo ha mejorado notablemente el sonido de las grabaciones a partir de las matrices originales, remasterizándolos con extremo cuidado, sino que, en el afán de rescatar el espíritu de una época, ha respetado los artes originales, reproduciendo a escala no solo la estética de los LPs en su diseño de disco y empaque, sino que incluye libritos (booklet) en los que se aprecia fotografías caletas de los grupos, la letra de las canciones y la historia de estas mismas bandas, pero no tomadas de la wikipedia o de algún afanoso bloggero, sino contada por los músicos en persona. Por citar algunos ejemplos, el disco de Los Saicos reúne todas las canciones grabadas en formato de disco 45, además de incluir la letra y la historia contada por el vocalista del grupo, Erwin Flores, y utiliza papel y una tipografía que evoca los años 60.

"La intención es poner estos discos al alcance de todos, sacándolos del contexto en el que se ubican ahora: el de rareza, el de un disco extinto. Ahora estos discos están vivos y forman parte de nuestra historia. He allí su importancia ya que son el reflejo de la una juventud que se fue, de una movida, de una cultura musical, y ese es su valor", dice Tapia. Los discos se pueden encontrar en tiendas como Crisol, Phantom, Moving Sound de galerías Brasil, La Pulga y también se venden por internet (www.repsychled.com). Pero Tapia ha logrado colocarlos en algunos puntos de venta en Estados Unidos, Argentina, Brasil y pronto en Uruguay. Según cuenta, es en el extranjero donde se está vendiendo más, pero no pierde la esperanza de que aquí en Lima la cosa cambie y más gente se interese por conocer más a fondo la sicodelia peruana.

"Sé que en estos catorce discos no están todos los que son, pero poco a poco iremos editando a nuevos grupos y nuevos discos de las bandas ya presentadas".

En listas de espera se encuentran El Polen, Pax, Black Sugars, Los Holys, Los Silvertons, Los Belkings, Los Yorks, Jean Paul el troglodita, más discos de Los Shains y compilaciones con grupos que grabaron dos o tres canciones.

"Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Y el espíritu del rock sicodélico peruano está más vivo que nunca", dice Tapia, para quien cada canción supone el legado de estos músicos que hoy pintan canas y que tuvieron que esperar cuarenta años para volver a sonar en unos discos que ofrecen otros, mínimo, cuarenta años para disfrutar.

CATÁLOGO SICODÉLICO

• Laghonia (1967-1970)
• Gerardo Manuel y el Humo. •Apocallypsis (1970)
• Los nuevos Shain’s. Singles (1969-1970)
• Traffic Sound. Virgin (1970)
• Traffic Sound (1970)
• Telegraph Avenue (1971)
• Tarkus (1972)
• Saicos (1965-1966)
• We All Together. Singles. (1973-1974)
• We All Together. We are not together (1968-1974)
• Telegraph Avenue. Vol. 2 (1974)
• Los Shain’s. El ritmo de… (1966)
• Los Shain’s. Singles (1966-1968)
• Bossa 70 (1969-1971)

Publicado el 27/7/2008 en La República

martes, 16 de agosto de 2011

El otro integrante




Por Gerardo Manuel

En los últimos años se ha acentuado la presencia de una figura que permanecía casi invisible detrás del éxito de quienes han triunfado en el mundo de la música, y del espectáculo en general: El Manager.

Se supone que los managers hacen que los músicos o artistas sean rentables. Para ese propósito ellos pueden actuar como agentes de negocios, socios financieros, promotores artísticos, disciplinarios, entrenadores y padres adoptivos. Los representantes pueden venir del negocio de la música, como músicos, promotores de conciertos, agentes de representaciones, ejecutivos de compañía de discos o pueden venir desde la ley, empresas contables o crimen organizado; pueden ser el mejor ex amigo de un músico. Y dependiendo del músico, su trabajo puede extenderse infinitamente desde decidir las canciones de una banda, vestuario y equipo hasta simplemente apretar la mano de un genio.

El manager ideal es un buen juez de la música, un planeador cuidadoso creativo, un duro negociador de contratos, un apoyo y un fan. El manager ideal no existe.

Estas ideas las tenía dando vueltas en mi cabeza luego de participar hace algunas semanas de un conversatorio muy interesante en una universidad local. Estuvieron en el conversatorio tres managers de varias de las bandas más “exitosas" del medio. A lo largo de mis años en televisión y en radio he tenido oportunidad de conocer a managers realmente íconos de esta tarea, y ellos están en un perfil muy cercano al que aún no existe. Lo más importante que noté en el acercamiento entre estos personajes y sus representados fue una suerte de empatia que casi podria llamar telepatía, pues bastaba una señal para que el otro entendiera el significado del gesto.

He querido hacer esta pequeña introducción como preámbulo a un homenaje bien merecido a quien para mí, vendría a ser el primer verdadero manager en la historia del rock peruano, pues reunía casi todas las condiciones antes planteadas, con el agregado de ser no padre adoptivo sino padre real de uno de los integrantes de la banda que representaba. Estoy hablando de don Enrique Egoaguirre Poggi manager y fundador de los “Shain’s" en 1964. Su hijo Enrique comenzó tocando el bajo eléctrico y luego la primera guitarra, hecho que se produce con la primera metamorfosis de la banda.

Juan Luis Pereyra y su hermano Raúl -primera y segunda guitarra respectivamente- emigran a otra banda, y Enrique, más conocido como “Pico", pasa a ser primera guitarra en un tiempo realmente corto, pero eso es materia de otra historia.

Continuemos con el trabajo que desempeñó don Enrique Egoaguirre manejando una banda que, gracias a su buena muñeca, logro consolidarse hasta ahora como una de las más profesionales y recordadas del rock nacional. El se encargó no solo del vestuario, repertorio, disciplina e inversiones, sino que hasta era el road manager (léase movilidad), pues con su legendaria camioneta Chevrolet Station Wagon modelo 1964 de color blanco con interior rojo (simbólicos colores patrios) era el transporte oficial de los Shain’s. El automóvil era tan grande que entrábamos los cinco Shain’s, don Enrique, el protoplomo (o sea el primer ayudante en la historia del rock peruano al que solo lo recordamos como “bassman" y posteriormente reemplazado por otro chico apodado James debido a su parecido con James Brown) y además entraban todos los instrumentos de la banda.

Don Enrique también convocaba a los ensayos, ponía multas a los que llegaban tarde, controlaba las inversiones con las utilidades de la banda, arreglaba los contratos para presentaciones en shows o en televisión y los contratos con las disqueras.

Hoy que los Shain’s han vuelto a la actividad, queremos recordar a don Enrique de manera muy especial en este Día del Padre y los invitamos a compartir esa celebración el sabado 16 de junio en el bar de Antica Pizzería (San Martín 201, Barranco). Los esperamos.

Publicado en el blog Disco Club de Gerardo Manuel

lunes, 1 de agosto de 2011

¿Rock latino? ¿Qué rock latino, huevones?

El título de este post lo he tomado arbitrariamente de la reseña de Paul Hurtado de Mendoza sobre Los Saicos, texto que aparece en la contratapa del LP "Los Saicos - Wild Teen Punk from Perú 1965”. Esta reedición de los seis singles de Los Saicos en un LP fue lanzada el año 2000 por el sello español Electro Harmonix. Aquí el texto:




Por Paul Hurtado de Mendoza

De Los Saicos tengo una imagen fugaz, hace ya treinta y dos años aparecían por la televisión peruana con unas pintas tremendas y actitud provocadora… enfundados en casacas y pantalones de cuero salían aullando aquello de “¡echemos abajo la estación de tren! / demoler, demoler, demoler, demoler /¡echemos abajo la estación de tren! / nos gusta volar estaciones de tren”…

A finales de los años ‘50 Lima asimilaba con total voracidad los estrenos de ‘The Wild One’, Rebel Without A Cause’ o ‘Blackboard Jungle’, la llegada de los primeros discos importados de Bill Halley, Chuck Berry, Elvis Presley, Little Richard, Bo Diddley, Dale Hawkins, y claro está, el nacimiento de las versiones locales (a imagen y semejanza) de las estrellas foráneas del rock and roll. El sello MAG lanzaba los primeros cantantes rocanroleros del país. El resto vino como un huracán.

A mediados de 1957 se podía leer en la prensa conservadora local, “La fiebre del rock & roll llegó a Lima. El jueves 31 alrededor de la medianoche … por las 54 butacas destrozadas del teatro Perricholi, émulos de los nuevos teddy boys de Londres, los jóvenes limeños involuntariamente vivieron un instante histórico en la sociología del espectáculo. Reaccionaron idénticamente a sus contemporáneos del Bronx … cuando Anakaona salió a bailar, los jóvenes reaccionaron airados gritando ‘rock and roll’!!! … Nada de mambo, rumba, guaracha, querían r’n’r y vino el r’n’r con los bailarines Betty Di Roma y Oscar Neyra, pero tampoco les agradó a los chicos, que lo único que deseaban era que los aficionados ó espontáneos bailaran. Los organizadores indudablemente decidieron suspender el espectáculo y entonces, la desatención de la multitudinaria solicitud fue sellada con la destrucción … los trogloditas exacerbadamente afectos al rock and roll, sintiéndose insatisfechos la emprendieron contra el local. El virus del rock ha llegado a Lima, la policía tiene en sus manos la vacuna contra ese mal”.

Aparecen los primeros clubes de rock’n’roll, los primeros grupos (Los Millonarios) y solistas (Mike Oliver, Chela Roselló, Billy Villiers, Nadia Milton) … y las primeras pandillas juveniles: los Bucaneros de San Isidro, los Tabacos Negros de Barranco, los Zoquis de Lince y así, en distritos como La Victoria, Breña, Jesus María…

Se comienza a hablar de escándalos y desmanes ocasionados por “exaltados rocanroleros”, aunque El Comercio informaba al respecto de la siguiente manera: “la cosa se está poniendo que arde. Antes fueron los de Miraflores y Barranco, ahora los de Lince, Santa Beatriz y Palermo. Grandes grescas interdistritales básicamente por las faldas … A esa juventud palomilla que se da porrazos los llaman ya bandoleros, pero eso es una exageración”.

Se organizan los fines de semana las primeras matinales con actuaciones en directo en los cines Colón, Diamante, Tauro, y los primeros festivales de verano en las playas de Lima … De lo que se trataba era de interpretar correctamente los hits del momento e imitar a los cantantes de fuera.

Poco a poco van apareciendo por diversos barrios de la ciudad grupos que combinan las versiones con sus propias composiciones: Golden Boys (posteriormente Golden Stars), Zodiacs, Silver Twisters (mas tarde serán los Silverton’s), Los Shain’s, Los Dragones (impresionante grupo instrumental salido del barrio chino de Lima ubicado al lado del Mercado Central, que triunfaría poco después como Los Belkings), Los Yorks, Doltons, Holy’s, Kela Gates, Flyers, Loop, Sunsets, Dream’s ó Telecasters, pero son Los Saicos los que provocan el verdadero cortocircuito. Cuando aparecieron en las matinales del cine Colón fue el escándalo; tenían ese aire de malditismo y crudeza que conservan sus canciones casi 35 años después de haber sido concebidas!!! Si todavía produce escalofrios escuchar “Cementerio” o “El Entierro de los gatos”, historias tenebrosas adornadas con ruidos, gritos y efectos ideales para amantes de las noches sin luna, ó la brutalidad de sus canciones “románticas” como “Come On” o “Te Amo”, imaginen lo que aquello fue en su momento.

En realidad tenían que haberse llamado Los Sádicos pero fueron censurados, por lo que con su peculiar sentido del humor extirparon una letra de su nombre real y jugaron con la pronunciación de ‘psychos’. Uno de los componentes del grupo tenía una tienda de discos a pocos metros del cine Colón (hoy convertido en cine de películas porno) en la calle Belén, en pleno centro de Lima. Desde allí salía la banda a sus actuaciones, aunque los ensayos y las grabaciones se realizaban en un viejo cine abandonado de Barrios Altos, donde la chica que llevaba el pequeño sello independiente que editaba sus singles (DisPerú) había montado un estudio de grabación en el que consiguió ese maravilloso sonido cenagoso y explosivo de sus discos.

Su existencia fue efímera (1964-1967) y su discografía se compone únicamente de 6 singles. Casi no existen datos concretos del grupo –en Perú, como en Norteamérica o Inglaterra los discos de 45 rpm salían sin portada, venían en sobres de papel con los logos y slogans publicitarios de la discográfica que los publicaba, así la única información acerca de los grupos era la que venía en las etiquetas de los discos- ni se conservan imágenes de sus actuaciones, lo que aumenta aún más el halo oscuro y misterioso de la banda. Lo cierto es que fueron los que marcaron la pauta; los grupos que comenzaban ya no imitaban a los grupos extranjeros, imitaban a Los Saicos!!!

Hace unos años ‘Pico’ Ego Aguirre (Guitarra de Los Shain’s) me comentó que vio las pruebas de lo que iba a ser el primer LP de Los Saicos, aunque este nunca salió a la venta. Probablemente fuera la recopilación de los singles, algo que se estilaba en la época cuando un grupo tenía éxito.

Nadie sabe exactamente lo ocurrido con ellos después de disolver al grupo o la causas de la separación. Curiosamente las personas que les conocieron afirman que no fueron conflictos internos ni nada de eso, simplemente abandonaron todo de golpe. Corre el rumor que uno de ellos es actualmente un destacado ingeniero peruano de la agencia espacial norteamericana –NASA-!!!

Los Saicos practicaron el lujo de su odio visceral sin ningún tipo de mordaza y conectaron con el gran público. Conjugaron rabia, arrogancia, anarquía, con letras que iban directamente al grano y un talento musical primitivo (ninguna de sus canciones dura más de 2:30 minutos) en la más clara actitud punk de la costa oeste sudamericana. Su rollo salvaje no tenía absolutamente nada que ver con lo que se hacía en la misma época por Argentina (Sandro y Los De Fuego, Brasil (Renato e Seus Blue Caps), ó México (Enrique Guzmán y Los Teen Tops) … lo suyo fue una amenaza social.

Esta reedición va mucho más allá de lo anecdótico: Los Saicos se adelantaron a su tiempo y permanecen vigentes. ¿Rock latino? … ¿Qué rock latino, huevones?

Texto: Paul Hurtado de Mendoza (Octubre 1988)

sábado, 30 de julio de 2011

El Viaje 1966 - 1974

Reseña del sello Munster Records sobre su recopilación de Los Yorks.



Por Munster Records

Nuestra colección, acertadamente titulada El Viaje, reúne sus mejores temas, extraídos de sus cuatro LP y 25 singles, entre 1966 y 1974.

Los York's fueron la banda más famosa y con más éxito en su país (más que Los Shains o Los Saicos), y en esta compilación de lo-mejor-de sin duda descubrirás el porqué.

En su apogeo fueron acusados por abuso de drogas y criticados por lo diabólico de su sonido y letras que elogiaban el ¡amor libre! Oh sí, para compensarlo una de las canciones en su tercer single (1966) se traducía por ¡vete al infierno)!! La muy original interpretación de guitarra feedback de Walter Paz será todo un descubrimiento para los fans del Pete Townshend de los Who e incluso de Sterling Morrison de la Velvet Underground. Por otro lado, el cantante Pablo Luna era una especie de híbrido loco ¡entre Iggy Pop y Reg Presley de los The Troggs! Era todo un personaje, y un animal escénico, que resultaba chocante para un lugar como el Perú de los años sesenta. Años más tarde algún periodista peruano, en un curioso "cómputo de bajas", escribiría que a lo largo de su carrera Pablo había destrozado un total de ¡48 micrófonos! Pero la actitud de Los York's era REAL, y no una pose, a diferencia de en estos tiempos en los que escándalo y barbaridad son una ¡poderosa herramienta de marketing! Los York's eran verdaderas almas rebeldes, imparables y genuinos. Y su comportamiento sobre y fuera del escenario sigue siendo toda una leyenda en Perú. Se hicieron tan famosos que tuvieron incluso su propio programa de TV (El Show de Los York's) que se emitió durante casi un año al mejor estilo de The Monkees' Show.

01.Mira tú; 02.Abrázame; 03.Sólo estoy; 04.No me dejes; 05.Pronto un doctor; 06.Hanky Panky; 07.Egoísmo de la gente; 08.Sin éxito; 09.No puedo amar; 10.Te amo; 11.Amor libre; 12.Justo a mi gusto; 13.Vallery; 14.Caminaremos; 15.Fácil baby; 16.La punta de mi lengua; 17.Sussie Q; 18.La alegría de tu amor; 19.Mi nena; 20.Mi mente en ti; 21.Abrázame baby.

Publicado en la web de Munster Records

"Munster se ganó el cielo hace unos años cuando inició un ciclo de reediciones dedicadas a glosar lo mejor del pop sesentero hecho en Latinoamérica, algo así como un Nuggets apócrifo que todo aficionado al género debería seguir con devoción religiosa. Son muchos los grupos que nos ha descubierto el sello vasco: Los Locos de Ritmo y su rudimentario rock and roll, Los Saicos y ese hit interestelar que es “Demolición”, el pop de aires británicos de Los Mockers… Ahora le toca el turno a Los York’s, peruanos como Los Saicos, y tan o más locos que los autores de “Demolición”. La verdad es que este “El viaje: 1966-1974” deja bien a las claras que Lima era la capital del garage hecho en el Hemisferio Sur en los años sesenta, y que poco tenía que envidiar a los tótems norteamericanos del estilo, bandas coetáneas como The Standells, Count Five o The Remains. Y es que canciones como “Mira tú”, “Pronto un doctor”, “No me dejes”, “Justo a mi gusto” o “No puedo amar”, tienen el punto justo de descaro, de salvajismo y de savoir faire para ser considerados verdaderos clásicos".
(Comentario de Xavi Sánchez Pons de MondoSonoro.com)

miércoles, 27 de julio de 2011

Los Yorks... la Enfermedad Sixties





















Por Arturo Vigil

Un domingo cualquiera del año 1966 en Lima, capital del Perú, específicamente en el distrito del Rimac, muy temprano cinco muchachos se aprestan a dirigirse a iniciar sus presentaciones en las recordadas matinales (circuito de conciertos de conjuntos y solistas llevadas a cabo en los principales cines y teatros del país). Lima se eclipsaba de sonidos beat e instrumental. Los Yorks, grupo conformado por Pablo Luna en la voz, Walter Paz en la guitarra líder, Román Palacios en la segunda guitarra, Jesús Vílchez en el bajo y Pacho Aguilar en la batería, alborotaron el mundo roquero de los sesentas. Con atisbos melancólicos, ritmo furioso, desesperado y de contundente dureza, hicieron de Los Yorks una banda garage – psicodélica con el más grande desparpajo que se recuerde y que sin embargo esa rudeza musical con la que expresaba su arte, es hasta hoy apreciada pues estaba impregnada de una belleza y sonido singular, ritmo furibundo y con letras contestatarias impusieron un estilo y una corriente a la cual se le dominó “Ritmo Enfermedad”…

Consolidados como grupo en el distrito del Rimac, Los Yorks ha sido el único conjunto que tuvo un programa de TV, el cual se llamaba “El Show de Los Yorks” vía Canal 11 de propiedad de la familia Belmont.En este espacio televisivo Los Yorks realizaban sketch y hacían música en vivo. Los textos del programa los realizaba el periodista y actor cómico Ramón Alfaro y en la locución en off, el ya desaparecido DJ, José Nashiro.
La voz de Pablo Luna emergía con incandescente desgarro y el sonido de la banda con claras influencias The Kinks, The Yardbirds, The Troggs y asimismo acogían todo el rock americano y lo recreaban en su estilo descarado y eminentemente provocador.
Alguna vez el recordado DJ de radio Miraflores, Germán Calderón dijo lo siguiente:”En la historia del rock y la música popular, nunca más se podrán juntar cinco tipos con la cara de ustedes”. Es decir, Los Yorks desde sus inicios marcaron una malditez y que a la postre los perfiló, tanto en su música, como en sus performances en el escenario, tenían fama de auténticos rebeldes y de desencadenar en determinados momentos una furia desmedida mucho mas allá de los escenarios.

De esta manera se les dio el status de una verdadera banda de rock, en tiempos en que no se hacía marketing, ni se buscaba el escándalo premeditado, ellos fueron así, genuinos, irrefrenables y verdaderos. Los componentes de esta gran banda peruana eran muchachos de extracción popular, llegando muy lejos y al primer lugar de las preferencias del público juvenil, desplazando a muchos conjuntos de esa época. Es por eso que en esos años se les decía que no había matinal sino estaban Los Yorks.

El conjunto rimense nunca interpretó un tema igual dos veces, siempre recreaban la totalidad de sus canciones en vivo y el efecto fuzztone marca Shuller estaba muy presente y marcaba la pauta sonora de este entrañable grupo sesentero.
Se recuerda que Pablo Luna destrozó alrededor de 48 micrófonos, incontables fluorescentes y tachos de luz en distintas y explosivas presentaciones. Pablo, un pelirrojo de rasgos afroperuanos, cantaba con su voz dulce, cálida y acompasada, pero que abruptamente podía pasar a un catarsico y furibundo paroxismo, con dosis de verdadera rabia y violencia.

El encargado de la primera guitarra y segunda voz, Walter Paz, aportó con su ejecución, un color y un sonido particular, quizás por su formación musical y admiración por Ray Charles, The Animals y en general al sonido Motown.A la par que hacia la mayoría de textos, arreglos y transcripciones musicales.

El complemento guitarristico lo ponía Román Palacios con su marcada fuerza instrumental y escénica.”El flaco”.Así lo llamaban a Jesús Vilchez, bajista del grupo, hacía gala de un marcado feeling y creatividad, el cual le dio al grupo una profundidad armónica muy especial, se recuerda sus movimientos andróginos y provocadores que alocaban y desesperaban en irremediables gritos de tiernas adolescentes. Pacho Aguilar, un baterista dotado de un carisma y un humor especial, ponía en la percusión toda su personalidad proyectada en su maravillosa batería Roxy, dándole el sonido a los “Enfermos” Yorks.

La canción símbolo de esta banda sixties, fue el tema “Abrázame” que en una semana de salir al mercado vendió alrededor de 40,000 copias, caso inusual para un sello como MAG, especializado en folclor y música tropical. “La enfermedad”…ritmo contagiante, versión peruana y limeñisima interpretación del garage norteamericano, lo cual Los Yorks supieron exponer en toda su magnitud, dando lugar a la creación de los llamados “Clanes de Los Yorks” en todo el país.

Ancash, Cuzco, Loreto, Tumbes, Piura, Trujillo, recuerdan aún con carácter histórico para el beat de aquella época las actuaciones que tuvieron en dichas localidades. Eran invitados a ferias departamentales y de obligada presencia en la Feria Internacional del Pacífico. Además de realizar sus interminables fiestas psicodélicas en el Club Tennis de La Victoria, Club Okinawense entre otros. Compartieron escenario con Charles Aznavour en el Salón Chavin del Aeropuerto internacional Jorge Chávez, asimismo tocar en el Paraninfo de la Feria del Pacífico al lado de los Marshmelows Soup Group, con Roberta y también con el afamado trío Los Panchos en una (gira por todo el oriente peruano), etc.

Los Yorks a lo largo de sus cinco años de carrera musical fueron premiados con el NAYLAMP 67(Medalla de la Juventud), cinco Trofeos Guido, otorgados por el emblemático periodista de espectáculo, Guido Monteverde, como “Lo mejor de la semana”. Además se les otorgó un un disco de oro de la CACODISPE (Cadena de comentaristas de discos del Perú). Y en los años noventas fueron condecorados por el Municipio de Huaraz (Ancash), entre otros premios y congratulaciones.

Pero el sueño estaba por terminar. Justo en las postrimerías de la década matinales se prohibieron…de facto había asumido la presidencia de la república el general Velasco y su junta militar. Los Yorks no tuvieron concierto de despedida, se fueron sin dejar rastro, más sus canciones hoy siguen sonando en las emisoras de todo el país.

A esta altura del presente escrito, es justo mencionar a “Puro” Fuentes, baterista de notable trayectoria que integro Los Yorks en las postrimerías de la desintegración del grupo y haciéndolo de una manera muy espectacular. Se puede citar la actuación en el Colegio Ciencias del Cuzco, cuando en momentos que realizaban una interminable improvisación(veinte minutos) del tema “Abrázame”, en que el alocado “Puro” se desplazaba por todo el escenario llevando consigo un platillo y tocándolo incesantemente , mientras Pablo Luna por su lado se solazaba con el bajo eléctrico, Jesús Vilchez cantaba aun cuando le sangraba la mano profusamente pues el pedestal del micrófono casi le había cercenado parte de un dedo y en una especie de danza tribal, salpicaba la sangre a la platea y a sus compañeros de grupo.Esto hizo que el público lleno de estupor y desconcierto se motivara a un más y danzaran extasiados. Realmente fue la actuación más impactante que se recuerde de esos años.
Los Yorks grabaron para el sello MAG dos discos larga duración: “Los Yorks 67”,”Los Yorks 68” y para el sello Virrey “Ritmo y Sentimiento”, además de innumerables 45 rpm.

Cabe resaltar que para la firma de un nuevo contrato en el sello El Virrey, Los Yorks recibieron un pago sin precedentes en el mundo roquero de entonces.Y en esta última etapa del conjunto se grabarían algunos singles con el aporte vocal de Beto Casanova y el extraordinario baterista ya desaparecido Rafael “Pocho” Purizaga.
Los únicos Yorks que seguirían en la música fueron Pablo Luna y su primera guitarra Walter Paz, el cual posteriormente formó el grupo Corpus y Korillacta (Nueva Canción),siguió estudios superiores en el Conservatorio Nacional de Música, haciendo arreglos para el Taller de la Canción Popular(dirigido por Celso Garrido Lecca),ha realizado arreglos para destacados músicos entre ellos Martina Portocarrero, Richard Villalón y ha recorrido escenarios de Sudamérica con el virtuoso guitarrista Félix Casaverde.

Pablo Luna se presenta eventualmente en Lima cantando temas de la mítica banda del Rimac y según cuentan piensa volver…quizás por lares europeos, con nuevos brillos y con la fuerza y extravagancia de siempre.


PD: Hoy recordamos que en una de las tantas conversaciones sostenidas con el emblemático Pablo Luna, la cual contrasta con la imagen rebelde, estrambótica e iconoclasta que proyecto con su arte, nos hizo hincapié su agradecimiento y emoción al recordar a la señora Hilda Rodrigues de Paz que apoyo mucho al grupo y que siempre estuvo en todo momento con ellos. Es decir, Pablo nos dio una muestra de su gratitud y sentimiento.

Publicado en el blog Only Sixties

lunes, 25 de julio de 2011

Back to Perú: Los Shain’s (Volumen 3)



Por Mon Falcón

A finales del 2009 veía la luz el segundo volumen del recopilatorio Back to Peru, del sello Vampisoul .Fue precisamente aquel primer volumen el punto inaugural de un sello que hoy en día es toda una referencia en Europa si de arqueología musical hablamos, recuperando siempre lo más oculto de las escenas menos conocidas. “Back to Peru” nos ponía sobre la pista peruana allá por el 2002, reuniendo una excitante colección de bandas que luego iría editando por separado, siempre via Munster Records (o bajo la etiqueta Vampisoul). Ahora llega el esperadísimo Back to Perú Vol.II, en formato doble, que incluye 34 cortes con un sonido impecable que van desde el garage y el rhythm’n’blues más salvajes, hasta el soul y latin rock más elegantes o el funk de ritmos frenéticos, y todos ellos aderezados de las distintas músicas tradicionales de la región.

Así que amigos, hoy volvemos al Perú de los años 60 para recuperar los sonidos de otra de esas bandas que echan por tierra todos los esquemas geográficos previos. Si sois nuevos en el tema podéis repasar las anteriores entregas de esta misma columna dedicadas a la nueva ola peruana de los 60, con Los York’s y Los Saicos como proganistas, y en el futuro seguro que habrá más, pero hoy nos centramos en Los Shain’s, los más precoces y caóticos de la época.

Los Shain’s se formaron en el barrio de Miraflores, en Lima en 1964, cuando todavía eran unos adolescentres de entre 13 y 14 años, el germen era la familia Pereyra, los hermanos Juan Luis y Raúl y su primo Alexei, y su esencia tiene dos polos: The Beatles y The Shadows, pero esa formación será casi efímera, Alexei deja la banda y será sustituido por Enrique ‘Pico’ Ego Aguirre, un hecho fundamental, puesto que los cambios en la formación será una constante de la banda, y la incorporación de Aguirre será fundamental en el futuro sonido del grupo, convirtiéndose en alma mater de Los Shain’s. La familia de Aguirre tenía una profunda tradición musical, su padre era músico de jazz , su tío miembro de Los Morochucos y su tía era soprano, lo que unido a la habilidad del joven Pico, la cantidad de instrumentos que tenía en su casa (y la predisposición familiar) pronto la residencia de los Ego Aguirre se convirtió en local de ensayo de Los Shain’s, y que por los contactos de sus padres era la primera el barrio a la que llegaban los singles estadounidenses de bandas como The Ventures, The Shadows, The Trasmen o Dick Dale, de manera que el rhythm’n’blues instrumental y la música surf se convirtieron en su filón a explotar. Con la incorporación de Quique Rossell a la batería y Nito Muente como vocalista, la banda estaba completa. Solo les hacía falta un nombre, pero sobre el origen de Shain’s hay tantas versiones distintas como respuestas de los protagonistas, así que lo dejaremos al margen.

El caso es que el padre de Pico se interesó desde el primer momento en el grupo de su hijo, y se convirtió en su representante, aprovechando sus contactos consiguió que Los Shain’s comenzasen a salir en televisión al poco tiempo, de una manera continua, por lo que las últimas incorporaciones abandonaron el grupo, siendo sustituidos por Carlos Manuel Barreda en la batería, mientras que la voz sería para Miguel Arista. Ese primer año consiguen un contrato con la discográfica IEMPSA (EMI Perú) (via Los Morochucos) y publican su primer single: Tomahawk/Pretty Girls Everywhere, pero inmediatamente hay nuevas bajas, los hermanos Pereyra, germen de la banda, abandonan por motivos económicos, llevaban casi todo el año tocando en Tv y apenas habían visto el dinero, además de su disconformidad en reducir su repertorio al surf garagero, de modo que ambos forman Los Drag’s, mucho más orientados a los sonidos beat británicos, y posteriormente El Polen de corte mucho más progresivo.

Desde aquel momento, Los Shain’s pasan a convertirse en el grupo de Pico Ego Aguirre, mientras su padre se encarga de convertirlo en una empresa. Debido al continuo cambio de sus miembros, se decidieron por vender al grupo como una especie de super estrellas del rock peruano, entre las que se encontraba en primo Alexei Kotrisky Pereyra (fundador de la banda) y en la que el carismático Gerardo Manuel Rojasó pasó de ser un invitado de lujo a terminar por asentarse como vocalista definitivo de la banda, tras abandonar Los Doltons, y ambos (Rojas y Aguirre) desarrollaron sin ataduras de terceros su pasión por los sonidos más garageros.

Todo esto ha pasado y aún estamos en 1965, año en el que graban su primer Lp “El Ritmo de los Shain’s” (IEMPSA, 1965), que incluía versiones de The Trashmen, The Ventures, Little Willie John (‘Fever’) o Sam The Sham & The Pharoahs (‘Bule Bule’), algunas de ellas traducidas y adaptadas, entre las que destacan El Mounstro (así escrito) que era una adaptación delirante del tema ‘The Crusher’ de The Novas, al que añadían la introducción del ‘Out of Limits’, ¡¡¡y una letra de surrealismo espacial insuperable!!! O las composiciones propias como ‘Hoy’ o ‘Shain’s a Go-gó’. Pero este disco marca un punto de inflexión en el Perú por su sonido rítmico y contundente, pero sobre todo por ser el primero en el que se introducen la distorsión y los efectos de guitarra. Y como curiosidad la descripción de la contraportada en la que a cada tema se asigna un estilo, de manera que el álbum reúne literalmente bule bule, go go, jerk, bird, sloopy, surf, go go show y shake este último curiosamente aplicado a la versión instrumental del She’s Not there de The Zombies. Pero en la contraportada también se presenta a la banda, como os había dicho, unos auténticos All Stars: “Aún no han llegado a los 20 años de edad, y Los Shain’s, verdadero ‘seleccionado nacional’ de la música moderna, ya saben de mil triunfos y aplausos incondicionales de todos, los que por buena suerte, los han visto y escuchado. Y es que Los Shain’s, conocen a fondo su oficio y a pesar de estar actualmente en la cúspide de la fama, con la modestia y dedicación, característica de todo buen artista día a día se esmeran en conseguir su consagración definitiva en esta difícil tarea del arte…“. ¡¡¡Toda una joya por dentro y por fuera!!!

Por aquel momento Los Shain’s estaban en todas partes, programas de Tv casi diarios y giras por todo el país, así que a finales del 66 y con una formación más estable se meten en el estudio para grabar su nuevo álbum “Segundo Voumen” (IEMPSA, 1967) totalmente influenciado por la British Invasion con The Beatles, The Yardbirds o The Kinks como principales referentes, aunque también destacan versiones de bandas de garage norteamericanas como ‘No hay más que dar’ (versión del ‘Pushin’ too hard’ de The Seeds) o el ‘Cara Lin’ de The Strangeloves, pero esta vez con más composiciones propias, como ‘Icaro VIII’, ‘En Lima’, ‘Enfermedades’, o ‘Shain’s a Jazz’ en la que desplegaban todas sus posibilidades rítmicas y como virtuosos, aunque demasiado disperso entre el beat y la psicodelia.

Tras el ‘Segundo Volumen’ su popularidad trasciende las fronteras de Perú, y en 1968 una productora mexicana les contrata para realizar la banda sonora del filme “Las Psicodélicas” y participar en él, mientras grababan su tercer álbum “Docena Tres” (IEMPSA, 1968) que es el más variado y melódico de la banda, aunque contiene elementos fantásticos como la introducción de la cítara en el inicial ‘Tema de los Shain’s’ que sin duda resulta el tema más sorprendente del álbum junto con el final ‘Tres carros, una casa y otras cosas’. Por medio versiones, el arriesgado ‘Algo divertido y loco’ (que incluye el ‘Kicks’ Paul Revere & The Riders en forma de ‘Pesadillas’) que muestra muchos de sus registros en un solo tema. ‘Keep on Runnin’’ (aquí adaptada a ‘Cuando Vuelves’), o la contundente ‘El Tren’ (‘Train Keep-a-Rollin’ de Johnny Burnette vía The Yardbirds una vez más) o los éxitos de ‘Tirando dedo’ (versión del cómico Melcochit) y sobre todo ‘Un Mundo Nuevo’. Como en el anterior, los recursos son mayores y el dominio de la técnica lo es aún más, pero excepto en contados temas se había perdido la frescura de su primer trabajo, cada vez más pulidos y mucho más pop, pero más encorsetados al mismo tiempo.

Con el disco bajo el brazo y tras la grabación de “Las Psicodélicas” se fueron a México para promocionar el filme, para regresar a Perú y morir de éxito. Por obligación de la discográfica grabaron su cuarto álbum “Instrumental’s Shain’s” (IEMPSA, 1969) en el que Gerardo Rojas tocaba el saxo. Al finalizar la grabación la banda se disolvió de inmediato debido a las graves diferencias de todos los miembros con Ego Aguirre y su padre, al igual que acerca del nombre de la banda, hay tantas versiones sobre la ruptura como protagonistas, pero lo cierto es que de un día para otro la banda más exitosa de Perú por aquel entonces dejó de existir. Aguirre no dejó su empeño y montó Los Nuevos Shain’s que durante dos años grabaron varios 7’’ que luego serían recopilados en “Los Nuevos Shain’s. Singles 1969-1970” (Repsychled Records, 2005), mientras que el resto de sus compañeros se refundaron en The (St. Thomas) Pepper Smelter y luego Gerardo Rojas se uniría a El Humo además de trabajar para discos El Virrey.

Una historia que comprobamos como se repite una y otra vez a lo largo del tiempo y el espacio, el vil metal es quien pone fin a las bandas que nos gustan, la avaricia de las compañías, del algún artista y de terceros en discordia, y también ocurrió con Los Shain’s en el Perú de los años 60, y no solo una vez… Pero por supuesto con el auge reivindicativo de joyas arqueológicas como la colección “Back to Perú” que nos ocupaba al principio, se han reunido en 2005 para darse otro homenaje más que merecido(con la edición de su Antología bajo el brazo), el que como otras muchas bandas de su generación no se pudieron dar por culpa del dictador Velasco Albarado. Lo bueno es que podemos volver al Perú de los 60 cuantas veces queramos para hablar de grandes bandas…

Discografía:

El ritmo de los Shain’s (1965)
Segundo Volumen (1967)
Docena Tres (1968)
Intrumental’s Shain’s (1969)
Anthology (2005)
Los Nuevos Shain’s: Singles 1969-1970 (2005)

Publicado en el sitio Libro de Notas