domingo, 23 de agosto de 2009

ROCK Y POESÍA PERUANA

Rock y poesía peruana: Una historia secreta
Por Carlos Torres Rotondo

Aunque escriba y, sobre todo, lea, lo que más me gusta es escuchar canciones de rock, repetirlas una y otra vez, memorizarlas y reflejarme en ellas ... Como a tantas personas en el mundo de hoy, lo poético llega a mi espíritu sobre todo a través de las canciones ... Este es un breve vuelo sobre la poesía peruana con actitud rockera ... La poesía que rockea no es -no debería ser- un tema original, dado que música y lírica comenzaron juntas en todas las civilizaciones y, en el mejor de los casos, han constituido un elemento desestabilizador para las sensibilidades, recordemos sino las opiniones de Platón sobre música y poesía en su libro La República ... Y es que los patrones rítmicos son el secreto lazo de unión entre dos disciplinas que expresan lo poético desde diversos soportes, formatos y códigos.

Esta cartografía principia en Lima alrededor de 1957. Solistas y orquestas de música tropical e internacional que tocan en hoteles, clubes y fiestas de Lima incorporan por primera vez el rock en su repertorio. Las orquestas de Carlos Pickling, Freddy Roland, Lucho Macedo, Ñiko Estrada, Lorenzo D´ Acosta y Richard "Turco" Baris graban rock & roll ese mismo año. Mike Oliver es el primer solista y edita varios 45s junto a Eulogio Molina y sus Rockanrollers, aquel glorioso 1957, cuando a Lima llega la rebelión cultural que ese mismo año comienza a eclipsarse en Estados Unidos con la posterior muerte de Richie Valens, Big Bopper y Buddy Holly en un accidente, con escándalos para Jerry Lee Lewis, cárcel para Chuck Berry, religión para Little Richard y servicio militar para Elvis; en fin, las técnicas usuales de control utilizadas por el poder.

Poco a poco en Lima van creándose las primeras redes: surgen bandas y pandillas de rocanroleros en los principales barrios limeños. En 1963, Los Incas Modernos, del Callao, graban el primer LP del rock peruano, incluyendo también el primer tema de fusión. Paralelamente, se crea el primer ombligo del rock nacional, conformado por diversos barrios de los distritos de Lince, Jesús María, Pueblo Libre y Magdalena. Lince fue el distrito más prolífico de todos, un Liverpool cholo: de sus esquinas, unidades escolares y quintas surgieron Los Saicos, los Steivos, Los Zany´s, Los Yorks, Los Belkings y muchas otras bandas. Los Saicos marcan el fin de la prehistoria, ya que en realidad son la primera banda de rock peruano: fueron los primeros en tener actitud, en crear una escena, en tener un repertorio constituido exclusivamente por temas propios y en castellano, y en crear una ruptura con las orquestas. Son la primera muestra de una generación que empieza a desarrollar su propio discurso. Incluso tenían una canción terriblemente poética: Camisa de fuerza, que Tristan Tzara y los dadaístas hubieran aplaudido con fervor. En 1965 todos se sentaban a almorzar con la familia, encendían la televisión y bandas como Los Saicos tocaban en vivo ... Y luego vinieron Los Shains y Los Yorks ... Y sus canciones empezaron a formar parte del inconsciente colectivo ... El rock flotaba en el ambiente y afectó incluso la psicología de quienes no lo escuchaban ... Se creó una escena que aún hoy se encuentra sumergida, una generación se enchufó a la música y las cosas no volvieron a ser igual ... Muchos estudios y ficciones, muchas leyendas pueden escribirse sobre aquellos tiempos vírgenes para esas redes de sensibilidades que son las escenas contraculturales, el underground, el pop o como quieran llamarlo, saben a lo que me refiero ...

El primer lazo directo entre Los Saicos y la escena poética peruana fue Juan Gonzalo Rose. Se conocieron una noche de bohemia en el Negro-Negro ... Y aunque el rock no está presente explícitamente en la poesía de Juan Gonzalo, la música recorre completamente sus textos ... Quizá por eso fue el único poeta de la época en tener contactos con la primera escena del rock en el Perú ... Pero es que en realidad los referentes no importan tanto como la actitud... Martín Adán ya rockeaba a fines de los años 20 con los Poemas Underwood ... ¿O es que hay algo más rockero que esa "prosa dura y magnífica de la ciudad sin inquietudes estéticas", donde "la polis griega era un lupanar al que había que ir con revolver" ... O el gran hit: "no quiero ser feliz con permiso de la policía" ... En Perú la poesía moderna rockea incluso con su fundador: el anarquista Manuel González Prada, un pitupunk que en Baladas peruanas asume un tono narrativo y descriptivo, como será gran parte de la poesía peruana con actitud rockera, así no hable directamente de rock.

Y esto no tiene nada que ver con lo que hacían los gringos: Ginsberg y Burroughs ya habían viajado al Perú buscando fusión con la naturaleza. Fracasaron, más allá de las anécdotas de Ginsberg con Martín Adán, simple cónclave de sabios ... Ginsberg se llevó un barril de agua sucia en vez del Ayahuasca prometido por los shamanes de la selva ... Por su parte, Burroughs se limitó a alquilar efebos por el módico precio de un sanguchón de pollo mientras caminaba por el centro gris y contaminado de la urbe monstruo, Lima ...

Y aunque la escena literaria oficial se escandalizó por detalles tan banales como la marihuana de Ginsberg en un recital, a principios de los 60 se inició realmente la fiesta en esa cueva de freakies que es la poesía peruana ... Al contrario de lo que buscaban los gringos, la obra fundacional de Luís Hernández no está relacionada tanto con la búsqueda de un saber natural y original. Sus poemas son más bien un viaje a Lima, al fin de la noche, son un regreso a la cueva ... Luisito Hernández, poeta de Jesús María, el Robert Johnson de la escena poética peruana. ¿Recuerdan a Robert Johnson, aquel blusero que en la década de los 30 inventó el rock de treinta años después vendiéndole el alma al diablo, componiendo las que quizás son las mejores letras del género, prefigurando la invasión británica? Me refiero a eso: a escribir iniciáticos poemas con plumones de colores en cuadernos no para publicarlos sino para regalarlos a los amigos, jugar fútbol en los terrales del barrio con uniforme blanco de médico, conspirar para liberar Lima echando ácido en La Atarjea ... La conciencia, la demencia ... Están todos los elementos que hacen a Luisito hermano espiritual de gente como Andrés Caicedo, Ian Curtis, Peter Laughner ... Vox Horrísona, ese libro que jamás será editado definitivamente podría ser visto como una caja de CDs con tomas alternativas, covers, y versiones imposibles de catalogar ... Vox Horrísona es una línea de fuga más allá de todo intento de catálogo y control ... Luisito es el padre, el caso psiquiátrico, el raro -como todos los demás bardos eléctricos de esta historia secreta- cuya obra está más profundamente enraizada con la música y no solo con el rock ... Y poco después se publicaron libros de poetas de una tradición más clásica como Santa Rosita y el Péndulo proliferante, de Lauer, o Contranatura, de Hinostroza, con imágenes que respiran el ambiente beat de la época ... Había comenzado el baile ...

Fines de los 60 y comienzos de los 70 son el momento álgido en la última revolución cultural en Occidente, revolución en la que el rock tomó un papel esencial: los Rolling Stones propiciaron cambios más profundos en la sociedad que los que propició el Che: hay una diferencia esencial entre los que vivieron la adolescencia a partir de los 50 y los que no la vivieron nunca ... Fue revolución cultural que acabó con siglos de patriarcado, estrechez de mente, y, ante todo, poca diversión ... El cliente pudo empezar a elegir: adolescencia que dure 3 o 50 años ...

El disparo de salida en la escena poética peruana lo da Poemas de entrecasa, de Manuel Morales, editado en 1969. Libro de lenguaje callejero, desafiante, y en ocasiones, sabio, está constituido en su mayoría por poemas cortos y perfectos como una canción pop de menos de dos minutos. Constituye un primer antecedente de la estructura textual que luego adoptará en los 90 otro gran compositor de canciones disfrazadas de poemas: Bruno Mendizábal. En cuanto a Manuel Morales, no volvió a publicar libro y solo se le conocen otros dos poemas. Lo último que se sabe de él es que desapareció en el Brasil ...

Digo que Morales dio el pistoletazo de salida, porque luego empezarían a publicarse en revistas y antologías poemas de gente como Oscar Málaga, por ejemplo. Málaga canta en sus brillantes primeros poemas, desesperadamente ginsberianos, por otra parte, un blues electrificado contra la ciudad, construyendo una Lima donde aún la revolución es posible, se escucha a Los Saicos, se fuma moño rojo y la actitud es la mejor defensa. Este universo desaparece en su primer libro Arquitectura para un puente, hecho que me hizo pensar que Málaga había quemado y se había convertido en el Syd Barrett o en el Roky Erickson de la poesía peruana ... Como siempre, me equivoqué: Málaga se había refugiado en China y regresó más de 25 años después al Perú para presentar una novela que tiene el epígrafe del mejor de sus poemas.

Lo cierto es que Málaga no es Syd Barrett. El Syd Barrett, o mejor aún, el Lovecraft de la poesía peruana es el gran Guillermo Chirinos Cúneo. Era un atormentado y sensible esquizofrénico que vivió hasta el final en la casa de su madre en El Callao. En el psicodélico 1967 publicó su opus única, la plaqueta, o mejor aún, el EP de 8 canciones Idiota del Apocalipsis, que si bien se editó en Lima, fue escrito en Marte. Tanto así que el single de libro, el Satisfaction, es Cenicienta, un poema sobre la violación a una empleada doméstica: "Derrumbada caíste, Cenicienta, derrumbada" ... El lenguaje de Chirinos Cúneo es de un lirismo a veces exasperante y podría ser comparable al de Eielson en un mal viaje de ácido: "Frente a la ciudad, frente al mundo, la madre bella ha parido un payaso azul pero irrisorio: maldito coito amarillo" ... La edición de su obra completa es la gran tarea pendiente que todavía tenemos sus fans.

Sin embargo, los 70 serán recordados como la que sacó a la luz a la primera gran escena hardcore de la poesía peruana: el grupo Hora Zero, los Detectives Salvajes del Perú. Los frontman eran Enrique Verástegui, Juan Ramírez Ruiz y Jorge Pimentel. Hablaré de cada cantante en orden, y digo cantante porque, al igual que los beats, Hora Zero le dio una importancia trascendental a los recitales, hasta convertirlos de alguna manera, en una experiencia. Verástegui era Jimi Hendrix, obviamente ... Con un primer libro tan rockero e influyente como Extramuros del Mundo, de 1971, que seguramente Ginsberg y Dylan hubieran aprobado. En varios momentos, los poemas de Extramuros me recuerdan la esencia del verso libre de "Poemas Underwood", de Martín Adán, poemas para quedarse sin aliento y con las venas hinchadas. ... Y pensar que ese mismo año, mientras los Stones editaban el Sticky Fingers, Juan Ramírez Ruiz publicaba Un par de vueltas por la realidad, libro de un adolescente que ama en Lima, ciudad que odia ... Y por esa época era cancelado el concierto de Santana, se habían prohibido las matinales, las bandas de rock ya no salían en televisión, grupos inmensos como Traffic Sound, El Polen, Pax, Kabul, Black Sugar o El Humo estaban a punto de ser olvidados, la cumbia reemplazaba al rock como música adolescente urbana ... Y los últimos rockeros se encerraban, se drogaban, soñaban escuchando sus discos en privado ... Y todos estábamos molestos y repletos de pasión ... Sentí esa cólera vivificante la primera vez que escuche leer, recitar, cantar a Jorge Pimentel, el poeta con mayor cantidad de libros buenos de Hora Zero. Cómo hace falta una revisión crítica desde el rock para que poder valorar Kenacort y Valium 10, Ave Soul, Palomino -ese Tonights the night, de Neil Young, por lo oscuro, por lo desgarrado-, Tromba de agosto - su disco No wave-, y primera muchacha, ese gran flujo, esa eyaculación inmensa digna de la voz un Marvin Gaye.

Eso fue Hora Zero ... Esos fueron los 70 ... De las redes de cambio mental que desarrolló lo que Timothy Leary llamó contracultura clásica, quizás la que mayores cambios sociales provocó fue la revolución sexual, con su crítica al patriarcado, búsqueda de una auténtica identidad femenina, y reivindicación de las sexualidades diferentes a las aceptadas por la mentalidad impuesta por lo supuestamente normal y por la ignorancia ... En ese sentido, la obra de Maria Emilia Cornejo es esencial y transgresora en una sociedad tan hipócrita y destructiva como la limeña ... Maria Emilia quizás fue la primera poeta peruana que realmente escribió como hembra - ¡esos fluidos que nadie antes mencionó! - y creó una receta ... Sus canciones, escritas para ser dichas directamente al oído del receptor me recuerdan mucho el intimismo y la delicadeza de un Nick Drake. A partir de Maria Emilia varias poetas tocaron piezas similares. Fue un movimiento generacional, cuya importancia todavía debe sopesarse. Los nombres de Carmen Ollé -también de Hora Zero- y Patricia Alba me parecen, desde esta perspectiva, pertinentes para iniciar una discusión sobre la posterior explosión de poesía femenina en los 80.

Porque en los 70 se estaban cocinando los 80. Y los 70 fueron una generación poética con verdaderas joyas rockeras. Debo mencionar entre otros a Enrique Sánchez Hernani y su testimonio barrial Heavy Rock, José Rosas Ribeyro, José Cerna, Luis Alberto Castillo y ese injustamente olvidado Melibea, César Valcárcel, Raúl Mendizábal y su extraordinario Prima Julianne, y Róger Santiváñez, que, aparte de una importante y temprana obra poética enraizada en el rock, estableció, luego de las visitas de los Saicos a la oficina de Juan Gonzalo Rose, el primer lazo importante de la escena poética y la escena rockera peruana. Y es que es cierto, hasta los años 80 no hubo conexión directa entre ambas escenas.

Eran ante todo compañeros de cantina aquel 1984 ... El finado Killowatt organizó un mítico concierto-recital donde todos se tiraron los trastos a la cabeza ... Óscar Malca, entre otros escritores, tras la edición de Ómnibus, editaban el fanzine Macho Cabrío ... El arequipeño Oswaldo Chanove ya había escrito sobre los Texao ... Pero también fue el tiempo de los grupos fundacionales del rock subterráneo: Leucemia y Narcosis ... Roger y su Datsun fueron el vaso comunicante entre el recién formado grupo Kloaka y la emergente movida subte. Había publicado poemas tremendamente rockeros desde 1974 en revistas. Sin embargo es su segundo libro, Homenaje para iniciados, de 1984 y, sobre todo, el Chico que se declaraba con la mirada, ese libro - filme tremendamente arrecho y con magnífico soundtrack, editado en 1988, con su mirada abismal hacia la juventud que se definió como sujeto en los 60s, los que lo convierten en uno de los ejes más importantes de esta historia secreta. Fueron tiempos de caos, y no podría decirse que había un movimiento colectivo poético rockero. Pero quedan huellas para reconstruir la historia: el grupo Benito Lacosta musicalizaba poemas de Eielson, Y poco más ... En todo caso hay que destacar que la movida subte cumplió la gran misión de reconstruir las redes del underground destruidas una década antes, y hacerlo desde un nuevo paradigma: el hazlo tú mismo.

Entonces llegan los 90 ... Esta parte de mi relato es obligatoriamente un testimonio de parte ... Si bien me es difícil tomar una distancia racional con canciones que me han hecho ver el mundo de determinada manera, mucho más difícil me es separarme de acontecimientos en los que participé directamente ... Para muchos de los que entramos a la adolescencia a fines de los 80 la militancia en las escenas rockeras reemplazó la militancia política ... La música fue nuestra escuela moral, la escuchábamos todos los días construyéndonos como sujetos ... Y a veces autodestruyéndonos como tales ... Quisiera que el a veces no tan bel morir de Josemari Recalde, Miguel Kudaka, Adriana Dávila, Carlos Oliva y otros amigos poetas, no simbolizaran tantos las intenciones poéticas de mi generación, que fueron de por sí muy variadas, como la incandescencia y la frustración que nos poseyó ... Ya saben, es mejor arder que desvanecerse, como dijo Neil Young, cosa que podría decirse sobre tantos poetas de primer libro único de esta historia ... Pero no todo fue tan trágico ... Hubo momentos anecdóticos, claro: el grupo Vanaguardia, las borracheras, las fervientes lecturas de poemas en la cafetería de Letras de La Católica, el premio Javier Heraud a Raúl Burneo y su posterior coronación con pasto, siendo paseado por el tontódromo como un rey momo por todos los poetas celosos de su triunfo ... Algunos poetas como Montserrat Álvarez en Zona Dark, Lorenzo Helguero en Boletos y Martín Rodríguez Gaona en Pista de baile, recogieron en sus libros una sensibilidad cercana a la música ... De tanta anécdota y valiososo casos individuales surgieron dos poetas que creo que merecen estar muy bien situados en este canon personal poético rockero, dado que la música y los universos pop son la columna vertebral de su obra: Bruno Mendizábal y José Carlos Yrigoyen.

Aunque por edad Bruno Mendizábal pertenece a una promoción anterior, fue un colega cercano a los que empezamos a fundirnos conscientemente con la poesía a partir de los 90. Su primer libro, San Felipe Blues, muestra de manera contundente, en este extraño diálogo entre música y palabra que estoy desarrollando, que una canción pop de menos de dos minutos puede llegar a captar lo más profundo del alma humana. Poemas cortos con títulos en inglés, poemas enemigos de la retórica donde un solitario de San Felipe fija sus iluminaciones, sus vértigos y su visión de la ciudad. Con claras influencias de Kavafis, Pessoa, Pavese y Ginsberg, la obra poética de Mendizábal, cuya calidad se vio confirmada por "otras Canciones" -¡Qué título para explícito!- es quizás la obra de esta historia secreta que más radicalmente incorpora formas y contenidos propios del universo del pop sin sacrificar absolutamente nada la profundidad y la sabiduría que revela la poesía puramente textual. Esto no es nada casual: mientras el rock flotaba en el ambiente y nos formaba he visto a Bruno trabajar durante meses textos de menos de 10 versos y darle la cadencia de una gran canción pop ...

La obra de Bruno Mendizábal influye directamente en lo que estaba empezando a hacer gente como Francisco Melgar (cuyo Lima 11 comparte escenarios comunes con la obra de Mendizábal) o José Carlos Yrigoyen, que tiene al menos un libro escrito deliberadamente con los recursos literarios tan bien trabajados por Bruno. Me refiero a La Balada del Anormal, escrito en el año 2001 con el polisémico título original de Chicos, que tuve el honor de ayudar a corregir. Poemas cortísimos, urgentes y atormentados donde se relata la culpa y la pasión de un diferente, constituyen pequeñas joyas que reivindican el margen y la recuperación del cuerpo, atacando el status quo mental, fin de toda expresión contracultural ... Yrigoyen continuó su búsqueda por universos pop con su siguiente libro: Lesley Gore en el Infierno. El título hace alusión a una cantante que a principios de los 60 tuvo algunos éxitos y años después salió a escena a reivindicar su lesbianismo ... Las imágenes que desarrolla Yrigoyen en este libro nos aproximan a un infierno que episódicamente hemos vivido muchos de los que poblamos nuestro espíritu con el mundo del rock y el universo cultural que se encuentra alrededor: las películas de serie B, las esperanzas de una revolución moral donde ser diferente sea normal, donde no exista lo normal y en todo caso, la vida sea divertida, profundamente divertida e intensa como una buena canción de Los Beatles o de Los Rolling Stones.

Llego al final de mi relato. He intentado trazar una cartografía, no tanto de la poesía peruana que tiene referentes rockeros, sino de la poesía peruana que rockea. ¿Y qué es rockear? Rockear es ante todo estar poseído por un ritmo, es decir es por algo intrínsecamente poético ... Pero rockear es también una actitud frente al mundo tal cual es, buscando otra forma de vivir, de vivir real e intensamente ... El poder se aproxima a sus objetos de estudio trazando líneas verticales y horizontales, encajonando, clasificando ... He querido más bien trazar diagonales entre dos disciplinas artísticas que en algún momento dado estaban confundidas en una sola ...

Lo único que falta por hacer es un top ten. Cada quien puede hacer el suyo, y los invito a hacerlo, pero el mío personal, sin orden de preferencia estaría constituido por la siguiente lista de poemas o libros de poemas, si se da el caso de una unidad irrompible en el conjunto de textos: Vox Horrísona (libro entero, todas las ediciones), de Luis Hernández, Poemas Underwood, de Martín Adán, Idiota del Apocalipsis, de Guillermo Chirinos Cúneo, Poema para Jack Kerouac, de Óscar Málaga, En los extramuros del mundo (libro entero), de Enrique Verástegui, La muchacha mala de la historia, de María Emilia Cornejo, Prima Julianne, de Raúl Mendizábal, El Chico que se declaraba con la mirada (libro entero), de Roger Santiváñez, Caro Zegarrín, de Bruno Mendizábal, y Lesley Gore y la psicodelia, de José Carlos Yrigoyen.

Seguro que en esta cartografía personal se echarán de menos algunos nombres: estas omisiones se deben a la ignorancia o a que simplemente no pasaron la prueba de mi lectura, que siempre reconoceré como subjetiva. Las argollas, el malditismo, los versos olvidables, los amiguismos, lo que celebran los gacetilleros no son algo que me importe ... Porque, como he estado repitiendo a lo largo de esta ponencia, lo que importan son las canciones que nos gustan, las canciones que podamos recordar ... Porque como dice Greil Marcus, en un libro cuyo título he plagiado para esta ponencia: "La música busca cambiar la vida, pero la vida sigue y la música queda atrás; eso es lo que queda para que podamos hablar de ello".

Artículo tomado de este sitio

ENTREVISTA A CARLOS TORRES ROTONDO


Magia en la periferia
Por: Diego Otero

Justo antes de partir a España, asfixiado por la grisura limeña, el escritor Carlos Torres Rotondo (Lima, 1973) recibió un par de caset de noventa minutos en los que se desplegaba el sonido de algunas de las bandas más importantes de la primera escena rockera limeña: Los Saicos, claro, pero también Los Shain’s, Los Belking’s, Laghonia, Telegraph Avenue, etcétera. El efecto fue letal e inmediato: nunca más pudo sacarse de la cabeza ese puñado de canciones; esos sonidos que desde entonces no dudó en calificar de brillantes.

Pocos años después, afincado ya en Madrid, Torres Rotondo volvía a esos caset como quien vuelve a los orígenes de su historia: a su genealogía. Su genealogía como limeño y como obstinado oyente de rock, pero también de un modo más concreto, como hijo de Carlos “Oso” Torres Requena, uno de los bajistas más importantes de dicha escena. ¿Pero, por qué recién a los veintitantos, lejos del país, escuchaba la fuerza de esos grupos?, ¿cómo era posible que nadie en Lima le hubiera contado qué pasó con estos precursores? Escribir el libro, entonces, se convirtió en una urgencia personal.

Hoy día, con el libro finalmente publicado, una cosa es clara para Torres Rotondo: relatar la historia de la primera escena del rock peruano es intentar conocer una zona valiosa y singular de nuestro pasado más reciente; una zona que diversos factores han sumergido en la sombra. En “El corto verano de la anarquía”, el poeta y novelista alemán Hans Magnus Enzensberger dice que la historia es siempre una ficción colectiva, y por eso Torres Rotondo ha construido un relato que tiene el ímpetu de una novela, pero que responde al estricto testimonio de los propios músicos.

En “Demoler” combinas técnicas narrativas, de periodismo, de historiografía y de ciencias sociales, casi a la manera de un documentalista
Siempre supe que tenía que relatarse en forma de libro. Es muy difícil que alguien pueda hacer un trabajo audiovisual con este material porque cuando entra Velasco al gobierno, Telecentro, la entidad encargada de la televisión, reutiliza las cintas que contenían performances de todos estos grupos de rock.

¿Bajo qué criterios decides centrar el espectro del relato en los años 57-75?
Al comienzo quería hacer un libro sobre el rock peruano que echara una mirada totalizadora, pero luego me di cuenta de que entre los años 75 y 83 se produce un hiato que lleva a nuestro rock a las catacumbas, y que para relatar eso habría tenido que recurrir a metodologías más complejas o trabajosas. Además, claro, la diferencia en términos cualitativos es abismal. El nivel de la primera escena es mucho más alto.

¿Tan notoria es esa diferencia? ¿Te parece verdad ese mito que dice que la escena peruana de los sesenta es la mejor de Latinoamérica?
No, me parece un comentario más bien chauvinista. Hay bandas interesantes en varios países de América Latina, pero como conjunto sí fue una de las más fuertes. Brasil y Uruguay también lo fueron, desde luego. Pero para poder hablar de estas cosas necesitamos que la historia exista. Toda sociedad necesita una historia del espectáculo y de la ideología que lo sustenta. En ese sentido “Demoler” es parte de una arqueología del saber, para usar la expresión de Foucault.
Cada uno de los capítulos de “Demoler” cuenta la historia de una banda, desde su formación hasta su eclipse. Y como disolver un proyecto para luego reaparecer en otro ha sido práctica habitual entre los músicos de rock, algunos personajes de este relato se entrecruzan y generan una trama narrativa sugerente, que siempre parece espontánea.

¿Qué llevó a una escena tan diversa y vigorosa a la extinción y al olvido?
Hubo varios factores, pero el principal quizá fue esa especie de agotamiento generacional en un nivel global. En ese sentido yo creo que hubo un combate desde el poder, desde arriba, en todo el mundo. Ya por el 73, con la crisis del petróleo, toda la movida hippie, todo lo que Timothy Leary llama la contracultura clásica, entra en decadencia, hasta que empieza un nuevo ciclo, con una nueva posta generacional, en 1975. La historia del rock es una historia de hiatos, de picos y decadencias.

El Comercio 23/8/2009

Nuestros años salvajes (fragmento) - Carlos Torres Rotondo

martes, 24 de febrero de 2009

EL REGRESO DE LOS MADS


Por Gerardo Manuel

El 20 de diciembre de 1969, una de las bandas peruanas más entrañables en la historia del rock hizo su última presentación, despidiéndose para viajar a la lejana Inglaterra a buscar nuevos horizontes para su música, que ya había madurado lo suficiente como para intentar la conquista de otros horizontes. Fue un concierto para el recuerdo en el que tuve la suerte de participar como invitado, nada menos que como responsable del sonido de la banda. Es emocionante para mí recordar esa noche por la responsabilidad que significaba cuidar lo más importante de cualquier espectáculo; no olvidemos que cuando el sonido falla la gente generalmente dice “¡qué mal tocan!” y no “¡qué mal suena!”. Eran épocas diferentes, pues si bien es cierto Hermes Landa hacia sus pininos con los equipos de sonido Shure, que básicamente eran solo para voces, era muy difícil conseguir un sonido siquiera parecido a los que hoy en día se usan normalmente.
Estábamos hablando de un auditorio para cerca de 1.500 personas y Los Mads tenían que sonar mejor que nunca. Jamás olvidaremos la cooperación de varios de los grupos más importantes en aquel entonces, que generosamente cedieron lo mejor de su sonido para apoyar el evento. No vamos a mencionar nombres para no cometer el error de olvidar algunos. Finalmente se superaron las expectativas y, desde la primera canción, el sonido parecía milagroso. El público se paró a mitad de la primera canción y ya no se sentó hasta la triple repetición del final, casi dos horas después.
Esa noche mágica, Manolo Ventura le sacó chispas a las cuerdas de su guitarra Guya, imitación Rickenbaker. Alex (Tito) Ventura rasgaba frenéticamente su guitarra de modelo indefinido, pero modificada por él mismo, al igual que las primeras guitarras que usaron Los Mads a comienzos de su carrera. Con un bajo muy parecido al de Paul McCartney (hablo del Hofner clásico), también Guya, Billy Morgan parecía intentar empujar a la gente con sus notas sabiamente graves. A esto se unía la máquina de tocar que era Richard “Bimbo” Macedo con su impresionante batería.
Podemos decir que la formación de la banda en la noche de despedida fue la que consolidó definitivamente el nombre del cuarteto, sin olvidar a quienes pusieron las primeras piedras e iniciaron lo que para mucha gente fue un grupo de culto.
Luego del concierto de despedida, Los Mads realizaron su gran sueño gracias a que en una de sus presentaciones en el mítico club Galaxy fueron vistos por algunos integrantes de The Rolling Stones, quienes finalmente se los llevaron a Inglaterra para que sean el grupo de apertura de una serie de conciertos de la legendaria banda británica.
Al año de actuaciones en Inglaterra, Richard “Bimbo” Macedo se separa del grupo y es reemplazado por otro legendario músico peruano, “Manongo” Mujica, quien se encontraba trabajando en España. Tiempo después se disuelve definitivamente el grupo hasta la increíble reunión de octubre de 2008. Este reencuentro se produjo gracias al trabajo intenso de integrantes de varias promociones sesenteras del Colegio Americano Roosevelt de Lima, residentes en Estados Unidos, que se encargaron de la organización de este evento, significativamente realizado en una de las locaciones musicales más representativas en Estados Unidos. Nueva Orleans, la cuna del blues y caldero del rock, recibía en sus hectáreas de zonas en reconstrucción a cuatro peruanos que habían hecho del rock su música.
Por fin tendremos oportunidad ahora de pasar otra velada inolvidable con la banda que todas las generaciones quieren ver y escuchar. Ahora que nos están visitando grandes figuras del rock internacional, es un placer poder incluir entre esas visitas a un grupo nuestro, que por culpa del tiempo y la distancia nos había quedado debiendo una. No creo que pueda volver a estar yo en el sonido, pero sí lo haré entre el público con toda mi familia. No se pierdan este concierto de Los Mads, que estarán en escena el viernes 27 de febrero en el Sargento Pimienta de Barranco.

(Publicado en el blog Disco Club de El Comercio)

viernes, 9 de enero de 2009

LOS SAICOS - WILD TEEN PUNK FROM PERU



Salvajes, gritones y escandalosos son algunos de los adjetivos que se me vienen a la cabeza cuando pienso en Los Saicos, la primera banda de culto made in Perú.
Corría 1964 cuando los hermanos Roberto y Rolando Carpio, Edwin Flores, Pancho Guevara y Cesar Castrillon dieron vida a la agrupación que cambiaría para siempre la historia del rock peruano y por qué no, latinoamericano (y quizás hasta mundial).
El rock ´n roll había llegado hasta las tierras del sur algunos años antes,por medio de los primeros discos importados de Elvis, Chuck Berry y Little Richard. En Lima ya había bandas que tomaban este nuevo sonido y lo practicaban en público, imitando a los grupos angloparlantes.
Los Saicos no fueron los primeros en aparecer, pero fueron los primeros en desarrollar un sonido primitivo y ruidoso por estas latitudes, el que era acompañado de líricas agresivas yanarquistas que eran gritadas con violencia adolescente. Sin lugar a dudas dejaron una marca indeleble tanto para sus contemporáneos(las agrupaciones ya no imitaban a las bandas extranjeras, imitaban a Los Saicos) como para las generaciones venideras.
Bautizados originalmente como Los Sádicos, los problemas de censura los llevó a quitarle la “d” a la palabra, quedando algo fonéticamente similar a la voz inglesa Psychos
Su existencia fue corta, desde 1964a 1967, y sólo lanzaron seis singles bajo el sello independiente DisPerú, trabajo que posteriormente fue compilado bajo el título WildTeen Punk From Perú, un título que no puede estar mejor puesto, pues refleja en esencia que es lo que uno oirá al poner play. Poco más de media hora, repartida en doce canciones de dos minutos y medio de duración promedio, Poco mas de media hora de rock ‘n roll veloz, salvaje, al hueso y sin pelos en la lengua, agresivo y provocador, cargado de energía adolescente. En otras palabras ¡Puro Punk!
El salvajismo vocal de Edwin Flores se hace patente en temas como “El entierro de los Gatos”, “Come on” o la emblemática cuasi surf “Demolición” (¡Ta Ta Ta Ta Ta Ta Ta Ta Ya Ya Ya Ya, Echemos abajo la estación del tren!) “Besando a otra”, “Ana” o “Te Amo” son bellas canciones de amor muy al estilo de Buddy Holly, pero siempre con el sello primitivo de la agrupación, mientras que “Camisa de fuerza” se va más por el rock ‘n roll, así como en “Lonely Star” o “Intensamente”se puede detectar una dosis de psicodelia. Todo esto pasado por sonoridades Garage.
Comparables quizás a sus contemporáneos The Sonics, Los Saicos es una de esas bandas únicas, que parecen adelantadas a su tiempo. Y es que ellos pueden hacer que los Misfits parezcan un montón de niñitos en tontos trajes de día de brujas, cosa de escuchar los terroríficos aullidos en “Alcatraz” o “El Entierro de los gatos”.
Sus canciones fueron hechas hace cuarenta años atrás y aún suenan frescas, aun se siente toda esa energía peligrosa al oír cualquiera de sus composiciones y eso es algo que sólo las grandes bandas pueden hacer, esas que pasan a la inmortalidad. Los Saicos es una de ellas.

Vladimir Garay

¡ENTREVISTA CON ERWIN FLORES, LA VOZ DEMENCIAL DE LOS SAICOS!



Cuando Lince era un pequeño Liverpool:

Entrevista de Gonzalo Alcalde y Diego García

Con la inesperada entrevista de Sótano Beat a Rolando Carpio en el número anterior finalmente empezó a aclararse el misterio de Los Saicos. Si bien la magia primitiva de su música seguirá intacta, por fin entendimos verdaderamente algo del contexto y la escena en la cual fue creada esta música tan única en el mundo. Pero quedaba mucho por investigar y parecía que pasaría mucho tiempo hasta obtener el resto de la historia. Faltaban tres Saicos más y no abundaban las pistas, sólo rumores y más rumores. Ni el mismo Chino Carpio sabía qué había sido de Erwin Flores, la voz de los Saicos, cuyos gritos definieron a Demolición como el gran himno del rock peruano de los sesentas (y probablemente de todos los tiempos). Sólo se sabía con alguna certidumbre que se había ido a vivir a los Estados Unidos unos años después de que desaparecieron los Saicos. Así que, viviendo por ahora en ese mismo país, pensé que pondría mi granito de arena en esta búsqueda y empecé por guías de teléfono y búsquedas en Internet, con resultados muy modestos por decir lo menos.

Pero hacia fines del 2002, antes de que la búsqueda diera algún fruto, sucedió lo increíble: ¡llegó al correo electrónico de Manganzoides un mensaje de Erwin Flores! Erwin había encontrado en Internet algo sobre la versión de El entierro de los gatos y estaba interesado en obtener el CD. Debo admitir que por buen un tiempo el escepticismo pudo más que el entusiasmo, y fui tanteando, muy lentamente, a esta persona que, a veces, pensábamos ser algún bromista cruel. Es que era una coincidencia demasiado improbable. Finalmente, meses después, las dudas ya se habían aclarado totalmente. Incluso tuve el gusto de conversar con él por teléfono. No sólo eso: supimos que Erwin viajó a Lima por motivos de negocios a principios del 2003 y se reunió sopresivamente, por primera vez en más de 30 años, con los demás Saicos. Por supuesto, ya le habíamos propuesto una entrevista a esta leyenda del rock peruano que hoy en día viaja por todo el mundo por asuntos de negocios, y que tuvo la gentileza de dedicarnos mucho tiempo a responder estas preguntas.

Así que sin mayor preámbulo, le cedemos la palabra a Erwin Flores, para que nos cuente no sólo sobre los Saicos sino sobre la vida interesante que sigue viviendo. Le agradecemos mucho la sinceridad, inteligencia y humor al responder y contarnos tanto. Las preguntas son mías y de Diego García. (Gonzalo Alcalde)

Cuéntanos qué haces hoy en día.
Muchas lunas y varias encarnaciones han pasado desde Los Saicos. En el 71 vine a los Estados Unidos, a Washington DC. Canté en bares y restaurantes mientras estudiaba Física. Luego de graduarme trabajé en la NASA por 10 años. Era el trabajo más interesante del mundo trabajé en el transbordador espacial y otros pájaros. Lo disfrutaba tanto que pense que llegarían a cobrarme por trabajar ahí.

Sin embargo al final me salí porque quería buscar fortuna la cual aún me elude 12 años más tarde. Hoy en día soy ejecutivo de una empresa multinacional de productos farmacéuticos. Viajo montones por todo el mundo, pero lo único que realmente quiero es retirarme para tocar música 24 horas al día: la víbora se muerde la cola y la circunferencia finalmente se cierra.

Dos veces divorciado (la primera peruana, la segunda gringa), ahora vivo (aún en Washington) con mi novia, Mónica, una argentina super chévere a quien adoro. Ella es hincha del Boca y yo del River (he pasado mucho tiempo en Argentina en los últimos diez años). Yo fui del Municipal en una época. El fútbol me encanta. ¿Puedes creer que exista un equipo como el Real Madrid? Joder! Es tan incomprensible como la comida peruana.

¿Mantienes algún contacto con los demás ex Saicos?
¿Ex Saicos? Hum, nunca lo había pensado así. Creo que uno es Saico para siempre porque la experiencia fue demasiado intensa.

A Papi (Cesar Catrillón, cantante y bajista) lo veo todo el tiempo porque vive en Washington con su familia desde hace 20 años. Vende casas para vivir, pero él será Saico hasta dos o tres días después de muerto. Con Papi siempre tocamos música y cantamos en casa, con los amigos, y él continúa teniendo una voz bárbara. Antes solo nos acompañábamos con la guitarra, pero ahora tenemos un estudio con todos los hierros y conseguimos pistas de prácticamente toda clase de música. Papi canta canciones de Nino Bravo y yo de Dean Martin.

A Pancho Guevara (batería) y al Chino Rolando Carpio (primera) no los había visto, ni sabido nada de ellos, por más de treinta años. Pero la semana pasada estuve en el Perú y los busqué. Fue una reunión fuera de serie. El Chino es ingeniero y tiene una empresa de computación. Pancho está semi-retirado y tiene alguna plantación de arroz en el norte. Ambos, como yo, lo único que realmente desean es tocar música. Solo que ellos quieren tocar rock; Papi y yo andamos en la música melódica.

Lo más interesante de todo, sin embargo, es que existe un sentimiento entre los cuatro de seguir siendo, a pesar del tiempo y la distancia, los mejores amigos que (aparte de hijos y esposas) cada uno de nosotros tiene. Como dije antes, la experiencia de ser Saicos dura para siempre. Pero, hablando de ellos, ustedes entrevistaron al Chino. Recién vi la entrevista e, igual que los demás Saicos (excepto yo, por supuesto), recuerda todo mal. Esta entrevista va servir para poner las cosas en claro (¿está claro?).

¿Sabes algo sobre lo que ha ocurrido con el rock peruano desde los sesenta?
Después de irme no se que pasó en el Perú, punto. Ni rockero, ni político, ni nada. Para mi fue una sorpresa enterarme que el Municipal desapareció de la primera. Pero cuando salí del Perú habían algunos grupos bestiales como los Traffic Sound y los Mad que son dos que recuerdo bien. También los Steivos que tocaban en el Neptuno y rompían cada noche. En los Steivos cantaba Frank Pivet y tocaba la batería Mario Pastor, ambos formidables y ambos de Lince, que también era el barrio de los Saicos y de los Mad. Manolo Ventura, el primera de los Mad, Frank Pivet y todos los Saicos vivíamos a dos cuadras unos de otros desde antes de tocar música. En una época me gustaba pensar que Lince era un pequeño Liverpool, donde el rock era intrínseco e inseparable de nuestra naturaleza.

Los Shains erán amigos y tocaban rock real. El pata Ego Aguirre fue el primer peruano que acopló la guitarra contra el parlante del amplificador para hacer sonidos mágicos. Otro pata, el Troglodita, siempre fue rockero superloco a mi me gustaba escucharlo y verlo. Los Doltons también eran amigos, pero no tocaban rock lo de ellos, sin embargo, era más popular porque le hablaba a las audiencias generales.

¿Sabes que los Saicos se han convertido en un "grupo de culto" internacionalmente y lo bien considerados que son por conocedores del rock de los sesenta?
El otro día compré en España un LP con todas las canciones que los Saicos grabaron en los sesentas. Eso me llevó a mirar el Internet y me enteré de lo del culto. Lo encuentro sorprendente, pero cuando escucho nuestras grabaciones me doy cuenta que éramos reales y probablemente precursores de algo que vino después. Espero que no se enteren que la verdadera razón detrás de lo nuestro es que comíamos carne humana (cruda).

¿En que año y bajo que circunstancias arrancan los Saicos? ¿Cómo se juntaron?
Yo era amigo de Papi y Pancho desde 1960, cuando éramos de la pandilla rockanrolera Los Cometas, de Lince. Papi y Pancho eran músicos natos, yo no. La primera vez que vi a Papi (tirándonos la pera) él estaba sentado en el parque tocando un rondín. Me pareció bárbaro que alguién pudiera tocar música así, espontáneamente. Papi también tenía una voz que aún maravilla a quien la escucha. Pancho, por otro lado, le sacaba ritmo a cualquier objeto (carros, puertas) desde que nació. Cuando agarró una batería simplemente se destapó, pero ya había tocado bongó (a los trece años) con una banda profesional de música tropical en un night club. No ha cambiado el otro día me contaba que tiene el problema que cada vez que escucha música le hace ritmo con los dientes.

Yo era literalmente sordo. En el barrio, cuando querían decir que no podías ni silbar decían cantas peor que Erwin. En el 62 me fui a estudiar Agronomía al Brasil y aprendí a tocar algunos acordes en la guitarra. No podía creer que yo estuviera produciendo algo musical bastaba poner los dedos y rascar. Pero lo que me faltaba en melodía me sobraba en ritmo y resulté ser un natural para la segunda guitarra, aunque aún el otro día Pancho me decía que como músico yo siempre había sido un buen cocinero. Me tocó algunas de nuestras canciones y me señaló donde es que yo las cagaba.

Cuando volví al Perú en 1964 con una guitarra eléctrica en mi equipaje, compramos una batrería para Pancho y un bajo para Papi y comenzamos a tocar. El Chino, que en esa época guitarreaba sentado en los umbrales con Frank Pivet, se nos unió porque nosotros teníamos amplificadores. El era la pieza que faltaba porque tocaba primera guitarra y era creativo. El problema fue que Papi, que era el cantante, no podía cantar mientras aprendía a tocar el bajo, así que le ofrecimos el puesto a Ballón, un pata del barrio que cantaba con Los Belton (otro grupo de Lince). Ballón imitaba a Elvis y no le parecía cool cantar en Castellano, pero se decidió porque nosotros teníamos amplificadores.

Mientrastanto yo, que componía la parte melódica y las letras, gritaba las canciones para poder ensayarlas (el Chino, mi socio en las composiciones, hacía los arreglos melódicos). Esto, al fin, resultó determinante para el estilo de los Saicos. Resulta que mi hermano Harry era amigo de Vlady Artieda, un disk jockey de nueva ola bastante popular en Radio El Sol. Harry siempre fue nuestro mayor hincha y convenció a Vlady de que nosotros éramos fabulosos. Vlady, sin habernos escuchado, nos puso en el programa del festival de CACODISPE (ese horrible acrónimo significa Cadena de Comentaristas de Discos del Perú) donde la industria entera (radio, TV, discos) se reunía para premiar a los mejores artistas, productores, etc. del año.

Nosotros le dijimos a Harry que no estábamos listos puesto que Ballón aún no había ensayado con nosotros y el festival se venía en dos días. Harry me dijo tú gritas, y ahí mismo inventó a los Saicos. Tocamos Come On con el máximo volumen que dábamos (para aquellos tiempos nuestros amplificadores de 50 watts eran mounstrosos). Cuando terminamos la canción un silencio como de muerte se cirnió sobre la platéa; nadie movía un músculo y nosotros nos miramos pensando que habíamos hecho una cagada total. De pronto la audiencia se levantó en un rugido de aplausos y gritos. Aquella noche, en el teatro Tauro, nos dieron contratos para la TV y para grabar discos esa era la primera vez que tocábamos en publico. En el 65 nos dieron todos los premios (canción, grupo, etc.) en el mismo festival.

Pero ya antes del CACODISPE habíamos tocado una vez en el programa de Guido Monteverde en la tele. Su hermano, Humberto Monteverde, que era amigo de mi hermano Harry nos invitó.

Musicalmente, ¿Qué hubo antes? ¿Cómo te interesaste en la música, qué escuchabas de adolescente, a quién admirabas?
Cuando yó tenía 15 años, todos los muchachos de la tierra querían ser Elvis y todas las chicas del mundo amaban a Elvis. Recuerdo que mi enamorada hablaba con sus amigas, sin ningún embarazo y delante de los muchachos, algo así como: ¿qué harías si estás en el cuato piso y Elvis te dice ven aquí?; me tiro, contestaba la otra. Seguro que a las generaciones siguientes les será difícil entender la magia de Elvis, pero tanto musicalmente como en el escenario él creó algo que nadie había siquiera soñado antes.

Antes de Elvis, Bill Halley y sus Cometas me causó una impresión extraordinaria. Rock Around the Clock fue el primer rock que jamás escuché no puedo explicate la experiencia existencial. Algo similar me sucedió años después cuando entendí la Teoría de la Relatividad y descubrí que el tiempo no es uno sino muchos y diferentes.

Antes del rock, los boleros de Lucho Gatica, Antonio Prieto y Los Tres Diamantes, Dean Martin y La Flor de la Canela son las impresiones musicales más fuertes que recuerdo de mi niñez. Después de Elvis, la canción Little Darling (The Diamonds) me impactó; Paul Anka me cautivó. La bossa nova fue una innovación fenomenal que mezcló la samba con el jazz. La samba tradicional y las marchas de carnaval que aprendí en Brasil aún influencian mi música. Estoy seguro que habían otros, antes y después de Elvis, pero no los recuerdo. Los Teen Tops, con Alberto Guzmán, también fueron esenciales porque me enseñaron que se podía hacer rock en Castellano, lo cual me fue importante años después.

Hasta que llegaron los Beatles. Esto no requiere explicación no es explicable (si alguien se la encuentra, me pasa una nota por favor). También los Rolling Stones me influenciarion. La queridísima Diana García, una disk jockey de los sesentas, decía que mi estilo de rock venía de ellos; yo no lo creo (no se sabe que Mick Jagger haya comido carne humana). Por la época de formación de los Saicos habían varios otros grupos, mayormente ingleses y algunos americanos, que sonaban y que indudablemente me influenciaron, aunque no me fueron imprecindibles. Recuerdo a los Beach Boys y los Animals.

¿Se te ocurrió a ti lo de "los sádicos"? ¿El nombre jugaba con la palabra (importantísima en los sesenta) inglesa "psycho"?
Tal como lo dices, así fue: se me ocurrió a mi (estoy seguro que los muchachos del grupo no lo recuerdan así, pero ya les expliqué que ellos todo se lo acuerdan mal) y fue una combinación de sádicos y psychos que significa locos (también esto ellos lo recordarán mal). A muchos (especialmente a Guido Monteverde, un periodista artistico muy importante en los sesentas) no les gustaba el nombre porque pensaban que no significaba nada. Eso no me fastidiaba porque mi nombre, o Carlos, tampoco significan nada.

En esa época nadie quería cantar rock en Castellano. No se les puede culpar, porque no era concebible. La alternativa eran los Teen Tops, pero cuando el rock nacional se inició ya ellos habían desaparecido y el modelo era Inglés/Americano, y nadie más que nosotros creaba, todos tocaban covers. Nosotros tampoco escapamos totalmente a la influencia: la primera canción que grabamos fue Come On; pero yo presentí que lo nuestro era el Castellano y comencé a componer en Castellano. El nombre Los Saicos es la más clara expresión de la ambivalencia de aquellos tiempos.

¿De dónde sale esa bestialidad, esa energia de los Saicos, quién era el que influyó en este sonido que los emparenta con los grupos de garage norteamericano?
Es que éramos unas bestias. Lo interesante es que los cuatro teníamos el mismo sentido del cool y nunca hubo ni la menor disensión en cuanto a qué deberíamos tocar o no. También teníamos otro elemento: el atrevimiento de pararte en un escenario y cantar Demolición. Coño, mi enamorada se apartó súbitamente y varios amigos con quienes estudié en el colegio dejaron de hablarme pensarían que estaba loco o que era un imbécil.

Tu estilo vocal:¿imitabas a alguien?
No, ya te lo conté; yo no cantaba si no gritaba porque no podía hacer otra cosa. Aunque también es cierto que Come On y Demolición las compuse en ese estilo - Ballón nunca hubiera podido cantarlas, ni Papi tampoco. Si no fuera por las circunstancias que me obligaron a cantar quizás habríamos tocado otras canciones. En el programa de Monteverde tocamos un rock que yo había compuesto (del cual ya no me acuerdo) y aunque yo lo canté era otro estilo, no el ronco. Pero nunca imité a nadie.

Dentro de las influencias extramusicales posibles de los Saicos ¿tuvieron que ver algo las pandillas de motoristas de la Lima de los 50s y que parece que se extendieron hasta los 60s (Gato Pardos, Sokis de Lince, Bucaneros, etc.? Me refiero a la tematica de las canciones, a su actitud y apariencia como grupo.
Sin lugar a dudas. Pancho, Papi y yo éramos de los Cometas, de Lince. Luego los Cometas nos unimos con los Sokis y formamos una superpandilla de doscientos miembros. En esa época las pandillas se llamaban clubs de rocanroleros que existían en todos los barrios y que se encontraban genialmente (y pacíficamente) organizados por un disk-jockey chileno de Radio Victoria que se llamaba Sergio Vergara a quien todos respetábamos como un ser mítico. Me pregunto qué será de él; cuando nos hicimos populares Sergio ya había desaparecido. Comentar en la mentalidad y cultura de los rocanroleros de esos años tomaría un libro entero, pero si fue muy intenso y nuestra propia mentalidad estaba totalmente moldeada por esa cultura. Deberías hacer un artículo a cerca de eso.

¿O tuvieron que ver las películas,o las series de terror/humor de los comienzos de los 60: un paso al más allá, Dimensión Desconocida, los Monster, los Picapiedra?
Nada que ver. Esa es la pregunta más boluda que he escuchado.

La letra de Demolición, en particular, ha dado lugar a muchas especulaciones sobre el orígen de la actitud rebelde de Los Saicos. ¿Leías algo de literatura política, acaso de carácter anarquista o algo así, beatniks, literatura existencialista?
Tampoco nada que ver. Nosotros no solo éramos apolíticos si no directamente indiferentes. Probablemente la cultura beatnik se filtró en lo nuestro a través de la música Inglesa/Americana, aunque los beatniks eran de antes. Yo en esa época leía mucho, pero el existencialismo tanto entonces como ahora me pareció irrelevante, innecesario. Nunca pierdas tu tiempo leyendo a Camus escribe tonterías.

En general, la música con mensaje me aburre infinitamente. Y los poetas musicales también: Serrat y Alberto Cortés me ponen a llorar. Hoy leí la letra de Imagine, de Lennon como poeta Lennon es (felizmente) un buen músico.

¿Quién escribía las letras, quien hacía la música?
Yo. El Chino contribuía en darme algunas ideas y en arreglar las canciones. Mi sociedad autoral con él (E. Flores/R. Carpio) se debió a los Beatles: estábamos imitando el Lennon/McCartney. Pero me parece bien; nunca me fastidió esa sociedad.

¿Fue Humberto Monteverde quien los descubrió en el Negro Negro?¿Cómo era la relación con este bar, con esta bohemia del Negro Negro?
Hasta el otro día que leí la entrevista que ustedes le hicieron al Chino no entendía el origen de esta pregunta, pero les repito que el Chino se acuerda mal. Mi mamá era una bohemia real e iba al Negro Negro a menudo y nosotros tocamos ahí una sola vez, cuando ya éramos semifamosos; pero no creo que Humberto frecuentara ese ambiente. El Troglodita, que en esa época se llamaba Jean Paul (su nombre real es Enrique Tellerías), también cantó allí esa noche con Mario Pastor en la guitarra (él fue luego baterista de los Steivos), y allí fue que los conocimos a ambos. Como ya les conté, Humberto Monteverde nos llevó al programa de su hermano Guido en la televisión, pero él no nos inventó.

¿Qué inspiró Demolición? ¿Sabes que se ha convertido con los años en el tema más emblemático del rock peruano de los sesenta?
No me sorprende que se haya convertido en lo que tú digas; cuando lo escucho hasta yo me sorprendo. No tengo la más puta idea de qué lo inspiró.

¿Cómo fueron sus giras a provincias? ¿Hasta qué punto podemos hablar de una "Saicomanía" a nivel nacional alrededor de 1965, más o menos?
Demolición cruzó del rock al público en general. Los jóvenes de Lima y algunas otras ciudades costeñas nos entendían, para el resto éramos unos freaks (zafados). Pero si éramos inmensamente conocidos. No podíamos salir a la calle sin que la gente nos dijera cosas (positivas y negativas). Aún cuando estaba de luna de miel en Miami encontré muchos peruanos que me recibían a coro con el ta-ta-ta-ya-ya...

Pero hicimos pocas giras. Una de ellas, a Piura, es la que más recuerdo. Nos llevo un pata genial, Marino Lizul, que era dueño del club nocturno Astoria, en Miraflores. Acabamos tocando en los lugares más extraños, incluyendo un coliseé de huainos. Tocamos y tocamos, pero la única reacción del público fue un silencio total. Nosotros estábamos acostumbrados al griterío perpetuo, pero esos cholos lo tenían claro: estábamos locos y éramos un fraude. Luego, cuando salió al escenario El Jilguero del Huascarán comprendimos. El pata cantaba La Flor de Papa (¿la conoces?) y era el Elvis serrano. He visto muchos cantantes famosos en persona, pero solo dos o tres que se le puedan comparar en el escenario: Tom Jones, Goyoneche (que cantaba tangos, con el gran Troilo en el bandoneón), José Feliciano.

¿Es cierto que iban en un carro especial por las calles de Lima?
¿Quién te dijo esa huevada? ¿O será que se refieren al carro de mi mamá con el que corríamos carreras suicidas a La Herradura? Aún pienso en esas carreras como la cosa más estúpida que jamás he hecho pude haber matado mucha gente.

Las canciones, una por una, sobre todo "Alcatraz" (tema que consideramos "protosicodélico") y "Cementerio": ¿Puedes hablarnos sobre cada una? ¿Quién canta en cada una, quién hace coros, que instrumentos y amplificadores usaban, lugar de grabación, ingeniero que los grabó, etc.?
Me gustaría tener el tiempo (y la memoria) para analizar cada una de nuestras canciones. Cementerio la canta Papi y el coro en el disco lo hicieron Pancho y el Chino, aunque en vivo yo también metía mi cuchara. Siempre arrancábamos los conciertos con esa canción por varias razones: comienza con la Marcha Fúnebre, lo que establecía nuestra identidad macabra; era esencialmente una pieza melódica, como la calma que precede a la tormenta; todos cantábamos, con dos en la voz principal y dos en contra-alto, lo que sonaba como la san puta; la primera voz la hacía Papi, que si que cantaba; y, por último, esa canción la teníamos bien resuelta y era fácil de tocar. Sin embrago el relincho salvaje que se oye en la grabación nunca pudimos hacerlo en vivo porque en el disco lo hizo Chavo, un pata de la época de los Cometas que siguió al lado nuestro a través de nuestra existencia aunque no podía tocar nada.

Siempre me sorprendió, aunque nunca lo comenté, que Pancho no pudiera reproducir el relincho, porque él era el mejor músico y capaz de hacer casi cualquier cosa. El me hizo la segunda voz en Intensamente y si la escuchas bien verás lo sólido de esa grabación. En el Internet vi una encuesta internacional donde Intensamente fue elegida como el mejor rock en un lenguaje otro que Inglés. La razón es tanto la extraordinaria armonía de Pancho en la voz como el arreglo de la canción, de lo cual tanto el Chino como Pancho son mayormente responsables.

Otra cosa a cerca de Cementerio. Cuando la compuse, la letra era algo así como: caminado por el cielo, conocí a un primor, resultó que era un ángel.... Cuando volví a mis sentidos, le cambié la letra inmediatamente: en un cráneo roto la cerveza se sirvió... ¿en qué mierda estaría pensando?

¿Alcatraz? Cuando vine a los Estados Unidos me enteré (igual que todos después de la película) que Alcatraz es una isla prisión y por lo tanto la historia del escape que la canción relata (los perros siento ya muy cerca de mi) no puede ser real. Pero ¿a quién le importa la realidad cuando estás tocando rock-and-roll?

También en esa época grabamos El Entierro de los Gatos. Aunque yo la compuse, la guitarra del Chino le dio origen. El se apareció una tarde con esa guitarra maldita, a cerca de la cual he leído comentarios en el Internet, y la canción se me vino espontáneamente, de un golpe. Eso sucede muy rara vez. Los ruidos infernales de la grabación los hizo Pancho. Hablando de Pancho: en mi opinión, sin su batería los Saicos nunca hubieran sido.

Lástima que mis gritos pegaran tanto porque esto evitó que Papi cantara más canciones. Yo creo que él pudo haber cantado en la Scala y hubiera sido tan grande grande como Pavaroti, o si hubiera cantado canciones melódicas habría sido igual a Nino Bravo. El cantó Ana que antes me parecía una canción media tarada pero que hoy me encanta escuchar. Y Papi además tiene un sentido musical bárbaro. Cuando tuvo que tocar el bajo, simplemente lo tocó bien.

¿Cuántas canciones de los Saicos quedaron inéditas? ¿Estaban pensando en lanzar un LP cuando se disolvió el grupo?
No creo que se nos quedaran muchas canciones en el tintero porque todo lo que componíamos lo grabábamos de inmediato. Grabamos doce en poco más de un año. Cuando nos separamos ya no estábamos con DisPerú y acabábamos de grabar Intensamente/Besando a Otra para Virrey, pero ya sabíamos que estábamos acabados. Es una larga historia y no se si quiero contarla.

Esto también me trae a la mente la mala jugada que le hicimos a Pepe Carrasco. Cuando acabó nuestro contrato con DisPerú, Pepe, que era el director de promoción de IEMPSA, anunció nuestra contratación (la cual estaba acordada) en una conferencia de prensa. Pero nosotros acabamos firmando con Virrey. Pepe era mi amigo y me jodió mucho que los muchachos decidieran proceder así. Al final, firmar con Virrey fue desastroso porque no había nadie en esa disquera que se encargara de nosotros.

Más aún, el otro día el Chino me decía que no deberíamos haber salido de DisPerú, y tiene razón. Rebeca Llave, la gerente de Disperú, una mujer bella y extraordinaria, fue la primera que creyó en nosotros y nos grabó, y siempre nos trató como unas niñas bonitas y nos promocionó adecuadamente. Pero nosotros pensamos que una disquera grande nos serviría mejor qué boludos.

¿Es cierto que hubo una relacion muy estrecha de ustedes con el Troglodita? ¿Era algo así como el "quinto saico"?
El Troglo era amigo nuestro y yo fui testigo del nacimiento de su hijo. También tuvimos otros amigos en el ambiente. Yo personalmente fui muy amigo de Enzo Roldán. Los Golden Boys, que integraban los hermanos Larrañaga, también fueron muy amigos nuestros. Pepe Cipolla venía a mi casa en una época con Frank Pivet y otros patas del ambiente. ¿El Troglo, quinto saico? No.

Hemos oído de un personaje cercano a los Saicos llamado Héctor Gambarini, ¿lo recuerdas?
Héctor era disc-jockey de Radio Excelsior (creo) y era buen amigo nuestro. Otros disc-jockeys que eran buenos amigos fueron Vlady Artieda y Diana García, de Radio El Sol, a quienes ya he mencionado; Enrique Llamosas, de 1160; y el Cholo Galliani, de Radio Miraflores. Ellos tocaban nuestra música y nosotros visitábamos sus programas y hacíamos vida social de vez en cuando. Pablo de Madelengoitia y Fernando Casán, animador y director de Cancionísima en Panamericana Televisión respectivamente, fueron testigos de mi matrimonio.

¿Alguna vez grabaron un tema llamado Píntalo de Negro? ¿Era el mismo de los Rolling Stones?
¿De dónde te sacaste esto?

¿Por qué se separan Los Saicos? Hemos escuchado un rumor que dice que fue porque contrajiste matrimonio.
Si. Papi fue amante de mi mujer y yo comencé a salir con su novia ( con quien él después se casó y a quien yo a aún veo a escondidas en Washington). Mientras tanto, Pancho...(risas)

Los Saicos se disolvieron porque ya nuestra fama había menguado y no interesaba continuar. Una mañana en que salíamos de grabar toda la noche en la sala de Virrey, unas chicas que pasaban camino al colegio se nos acercaron. Nosotros pensamos que nos iban pedir autógrafos, que era la escena habitual, pero lo que hicieron fue gritarnos los Dolton son mejores. Demolición había causado un impacto popular, pero el Perú no estaba listo para el rock pesado en ese entonces nuestro público se limitaba a una fracción de desviantes que, como nosotros, estaban en otra dimensión. Como casi dijiste anteriormente, éramos protopunk.

Pero esa no fue la única razón. Nos habían ofrecido una gira a Argentina, lo que hubiera probablemente significado la fama internacional; pero el Chino, que ya era ingeniero, quería dedicarse a su profesión, y los demás éramos demasiado arrogantes, demasiado estrellas, y para entonces nos habíamos alienado mutuamente. Cuando los Beatles se disolvieron por problemas de estrellato y personalidad entre John y Paul, nosotros lo comprendimos perfectamente porque lo habíamos vivido tal cual. El otro día vi al grupo Police cuando fueron incluidos en el Salón de la Fama del Rock, en New York, y contaban que se separaron por la misma razón. Creo que es un problema muy común con las bandas. Pero, la verdad, me parece que en los Saicos el problema principal fue Pancho porque era demasiado pintón y todas las mujeres se le echaban, y además era el mejor músico de la banda. Y yo también soy un ególatra, sin siquiera ser ni pintón ni músico.

Descríbenos, con tanto detalle como te parezca conveniente, tu vida musical después de dejar Los Saicos.
Después de los Saicos hice un disco solo, con un sello pequeño en Lima. La canción se llamaba El Mercenario y las radios no quisieron tocarla porque era demasiado bestia: ...pelié en Kampala, maté a los negros, saquié sus ciudades, violé a sus mujeres, pero perdí un brazo.... Mejor que no la hayan tocado. Una vez la canté en un festival en los Estados Unidos, y un cura, que era el maestro de ceremonias, me paró en medio de la canción y me echó del escenario. Tampoco lo culpo.

En esa época (del disco) mi hermano Harry me llamó desde España y me dijo que me fuera allá, que iba a ser famoso. Pero yo estaba muy deprimido en cuanto al rock, pensando que no daba para más de lo que ya había dado en nuestra corta carrera en el Perú, y no fui. Felizmente no fui porque ahora comprendo que hubiera sido un gran hit, me hubiera superprofesionalizado y, una de dos, aún estaría cantando rock o hubiera muerto endrogado porque los españoles son extremos y la cultura bohemia me habría devorado.

Luego fui a dar a Argentina y un representante artístico me llevó a hacer una audición con el sello Music Hall, donde grababan Los Iracundos, Palito y Leo Dan. Les canté algunas de mis canciones y les gustó aunque ninguna era rock (en esa época me había dado por componer cosas como las de Charles Aznavour y Piero) y comenzamos a planear una grabación, pero el proyecto no progresó. Fue una suerte que no les enseñara Demolición porque ahí si que se hubieran enloquecido por grabarme y, lo mismo que España, aún estaría cantando rock o ya estaría muerto. Sabes, a los 20 años Mick Jagger decía que si a los 40 aún estubiese cantando rock se suicidaba ya tiene 60 y sigue.

En los Estados Unidos mi música realmente se desarrolló porque comencé a cantar en bares y restaurantes y me vi obligado de salir del onanismo musical de mi, mis propias canciones y yo mismo, porque tenía que cantar cosas que todos conocieran. Me hice de un repertorio que incluía Leonardo Favio, Roberto Carlos, Raphael, Javier Solís, Carlos Gardel, etc., etc., y también Beatles, Bobby Vinton y Rolling Stones, y los cantaba con mi guitarra e imitándolos, lo que realmente me enseño a cantar e introdujo nuevos y variados matices en mi cultura musical.

Después canté por más de un año con una banda de salsa en Washington. Aprendí mucho, pero creo que la salsa, aunque me gusta mucho, no es lo mio. Papi me miraba cantar y se cagaba de risa. Es que cantar salsa vaya y pase, pero sonear (esas improvisaciones que se hacen con los coros) es otra historia - para eso hay que haber nacido en un barrio de Nueva York o Puerto Rico, que es de donde los demás integrantes de la banda venían. Hasta hoy no entiendo porque me dejaban cantar con ellos.

Luego, por 15 años, no toque en otro lugar que en tertulias familiares, aunque nunca dejé de componer. En mi vida debo haber compuesto alrededor de docientas canciones en prácticamente todos los estilos y en tres idiomas (además del Inglés, hablo fluídamente el Portugués porque estudié Agronomía en Brasil).

Hasta que un día, harán ocho años, llegue a Colombia tierra de música caliente y ritmo sabroso. Para la cumbia si que soy un natural: compuse algunas y una disquera en Miami se interesó y acabé grabando un CD tropical en Colombia, con músicos extraordinarios (incluyendo algunos del Grupo Niche). El CD incluye cumbias, boleros tropicales, un merengue y (me cago) tres salsas, todas compuestas por mi. Después de grabar, la disquera se dio cuenta que estoy muy viejo para mercadearme y que no soy tan buen cantante como compositor, así que el CD quedó archivado. Pero a mi eso no me importa porque la experiencia fue formidable y aprendí tanta música que simplemente digerir todo ese conocimiento me puede llevar el resto de la vida. Además tengo el CD para pajearme escuchándolo. Creo que voy a ponerlo en el Internet, junto con las canciones de los Saicos, para que se las baje quien quiera.

Hoy en día mi vida musical es muy rica (tanto en riqueza como en que rico). Hace algunos años, un piano se apareció súbita e inexplicablemente en mi apartamento en Washington (un mes después me enteré que mis hermanos lo habían puesto ahí). Obviamente, no tuve más alternativa que tocarlo. En realidad no es tan difícil: tocas guitarra con la mano izquierda y cantas con la derecha. Ahora tengo un sintetizador con el que puedo hacer cualquier instrumento que se me ocurra y además en cámara lenta. También tengo todo un estudio para grabar profesionalmente lo que quiera, cuando quiera o más bien cuando pueda, porque viajo el mundo entero perpétuamente (esto lo estoy escribiendo en Tanzania). También tengo a Papi, para joder juntos con la música, y tenemos el Karaoke que nos da las pistas de practicamente cualquier canción que querramos cantar. Coño! si que nos divertimos.

Teniendo en cuenta la vigencia que mantiene su música entre tanto conocedores como aficionados comunes, ¿tendrías algún interés en reunir a Los Saicos, quizás para un concierto o varios, una grabación?
Se que a Pancho y al Chino les va a disgustar esto, pero la verdad es que, a pesar que sería bárbaro, no le veo ninguna posibilidad. Todos somos grandes y tenemos negocios que atender, y cualquier proyecto musical toma una clase de tiempo que no creo que ninguno de nosotros pueda invertir. Yo estoy armando un estudio más completo y cuando lo termine tengo la intención de invitarlos a tocar; pero, ¿cuánto tiempo piensas que podrían quedarse en Washington? Y un concierto tampoco es económicamente factible. Los Saicos ya fue. Sin embargo, si es que finalmente nos reunimos en Washington, es posible que hagamos algo aunque no se qué. Yo tengo un par de rocks inéditos que me gustaría probar - ¿qué cosas interesantes traerán ellos?.

Muchísimas gracias, Erwin. ¿Algo más que quieras agregar?
Me da gusto el poder decirles que hoy en día ya no robamos cadáveres si no que solamente nos comemos la carne humana de donantes (aún cruda - por supuesto).

02 sep 2006

LOS INVENTORES DEL PUNK



Por Damián Tabarovsky

Hace poco el pintor y periodista Carlos Subosky me hizo conocer una pequeña maravilla de la historia del rock: Los Saicos. Fundadores absolutos del rock en castellano, creada en Lima en 1964 y disuelta en 1966, en apenas dos años la banda se encargó de transformar la apática vida limeña en algo maravilloso, visceral y rebelde. Su tema más famoso es Demolición (en YouTube puede verse un video armado a partir de fotos de la época), cuya letra repite obsesivamente estas dos frases: “Echemos abajo la estación del tren” y “Demoler” (más algunas variaciones muy parecidas). Tan sólo en los acordes iniciales la primera frase se repite cinco veces, y la siguiente palabra tres. ¡Pero qué primeros acordes! Mezcla de rockabilly con surfer y algo de banda de garaje, de fondo se escuchan unos “ta ta ta ta” y un griterío que recuerda al mejor Screamin’ Jay Hawkins, el de I put a spell on you (Screamin’ saliendo de un ataúd, con unos cuernitos en la nariz, prendiendo su boquilla, antes de ponerse a gritar enloquecidamente. Sólo que en Los Saicos no hay ni calaveras ni escatología, sino pura vitalidad adolescente.)
En realidad, si hay algo que define a Los Saicos es que fueron punk diez años antes de que existiera el punk (y veinte antes de que llegara a Buenos Aires). La alegoría de demoler la estación del tren es tan obvia como en general son las alegorías punk: la gran estación de tren, en Lima, en Buenos Aires, en Nueva York o donde sea, encarna el poder imponente de la obra moderna, el cruce entre arquitectura y tecnología, entre circulación capitalista y masificación, entre control social y disolución de la identidad.
Pero precisamente la potencia de la alegoría reside en su literalidad. La literalidad es el gran fantasma idiota de la literatura, que no sabe qué hacer con ella: si se acerca demasiado, muere en el intento. Alejarse es la única solución, eso es evidente, pero la respuesta radica en el cómo (cómo alejarse de la literalidad: otra forma de llamar al estilo, a la sintaxis, a la respiración). Extraer las consecuencias radicales de la literalidad es quizá el único aporte valioso que hizo el punk a la historia de la cultura.
Pero ¿a qué viene todo esto? Bueno, me gustó un disco que escuché. Eso ya no es poca cosa. Pero debe haber más (además de mi total desconfianza ante la noción de gusto, incluido el mío propio). Es la idea de que Los Saicos fueron punk diez años antes de que existiera el punk. ¿Qué significa no pertenecer a una época? ¿Qué relación tiene el arte con su tiempo? Visto desde el presente es muy fácil construir una genealogía, inventarse una tradición (como hace Borges en Kafka y sus precursores). Pero las cosas no son así. Al contrario, la tradición queda en el futuro, se inventa hacia delante. No es que Los Saicos llegaron diez años antes, sino que los Sex Pistols llegaron diez años después. El arte, cuando es radical, siempre está solo: adelantado a su propia época, pero envejecido ante el futuro e incomprensible frente al pasado, la dimensión instituyente del arte es la soledad. El historicismo de textos como los de Borges induce a la equivocación de priorizar las líneas de continuidad antes que las de ruptura, el proceso antes que la singularidad, y la historia de la literatura antes que la literatura que se escribe contra la historia.
Unos años después de la aparición de Demolición, en Perú tomó el poder el general Velasco Alvarado, militar nacionalista levemente apoyado por las izquierdas, quien rápidamente prohibió el rock por considerarlo alienante. El tiempo pasó, y hace un par de años a Los Saicos los condecoraron o algo así, la municipalidad puso una placa con su nombre en una calle; esas cosas absurdas que hacen los intendentes con las calles y las placas. Tarde o temprano todo termina absorbido por el Estado, o convertido en un falso centro cultural en un shopping, como en el caso de Borges. Las cosas buenas siempre terminan mal.