martes, 16 de agosto de 2011

El otro integrante




Por Gerardo Manuel

En los últimos años se ha acentuado la presencia de una figura que permanecía casi invisible detrás del éxito de quienes han triunfado en el mundo de la música, y del espectáculo en general: El Manager.

Se supone que los managers hacen que los músicos o artistas sean rentables. Para ese propósito ellos pueden actuar como agentes de negocios, socios financieros, promotores artísticos, disciplinarios, entrenadores y padres adoptivos. Los representantes pueden venir del negocio de la música, como músicos, promotores de conciertos, agentes de representaciones, ejecutivos de compañía de discos o pueden venir desde la ley, empresas contables o crimen organizado; pueden ser el mejor ex amigo de un músico. Y dependiendo del músico, su trabajo puede extenderse infinitamente desde decidir las canciones de una banda, vestuario y equipo hasta simplemente apretar la mano de un genio.

El manager ideal es un buen juez de la música, un planeador cuidadoso creativo, un duro negociador de contratos, un apoyo y un fan. El manager ideal no existe.

Estas ideas las tenía dando vueltas en mi cabeza luego de participar hace algunas semanas de un conversatorio muy interesante en una universidad local. Estuvieron en el conversatorio tres managers de varias de las bandas más “exitosas" del medio. A lo largo de mis años en televisión y en radio he tenido oportunidad de conocer a managers realmente íconos de esta tarea, y ellos están en un perfil muy cercano al que aún no existe. Lo más importante que noté en el acercamiento entre estos personajes y sus representados fue una suerte de empatia que casi podria llamar telepatía, pues bastaba una señal para que el otro entendiera el significado del gesto.

He querido hacer esta pequeña introducción como preámbulo a un homenaje bien merecido a quien para mí, vendría a ser el primer verdadero manager en la historia del rock peruano, pues reunía casi todas las condiciones antes planteadas, con el agregado de ser no padre adoptivo sino padre real de uno de los integrantes de la banda que representaba. Estoy hablando de don Enrique Egoaguirre Poggi manager y fundador de los “Shain’s" en 1964. Su hijo Enrique comenzó tocando el bajo eléctrico y luego la primera guitarra, hecho que se produce con la primera metamorfosis de la banda.

Juan Luis Pereyra y su hermano Raúl -primera y segunda guitarra respectivamente- emigran a otra banda, y Enrique, más conocido como “Pico", pasa a ser primera guitarra en un tiempo realmente corto, pero eso es materia de otra historia.

Continuemos con el trabajo que desempeñó don Enrique Egoaguirre manejando una banda que, gracias a su buena muñeca, logro consolidarse hasta ahora como una de las más profesionales y recordadas del rock nacional. El se encargó no solo del vestuario, repertorio, disciplina e inversiones, sino que hasta era el road manager (léase movilidad), pues con su legendaria camioneta Chevrolet Station Wagon modelo 1964 de color blanco con interior rojo (simbólicos colores patrios) era el transporte oficial de los Shain’s. El automóvil era tan grande que entrábamos los cinco Shain’s, don Enrique, el protoplomo (o sea el primer ayudante en la historia del rock peruano al que solo lo recordamos como “bassman" y posteriormente reemplazado por otro chico apodado James debido a su parecido con James Brown) y además entraban todos los instrumentos de la banda.

Don Enrique también convocaba a los ensayos, ponía multas a los que llegaban tarde, controlaba las inversiones con las utilidades de la banda, arreglaba los contratos para presentaciones en shows o en televisión y los contratos con las disqueras.

Hoy que los Shain’s han vuelto a la actividad, queremos recordar a don Enrique de manera muy especial en este Día del Padre y los invitamos a compartir esa celebración el sabado 16 de junio en el bar de Antica Pizzería (San Martín 201, Barranco). Los esperamos.

Publicado en el blog Disco Club de Gerardo Manuel

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